El Algoritmo de Facebook

Hola amiguis! Soy el Algoritmo de Facebook. Lanzo esta breve encuesta automática entre aquellos capaces de responder a fin de evolucionar mi comportamiento en esta maravillosa red social. Ahí va:

1) Están contentos con mi actuación?
a- Sí, muy contenti.
b- Bastante contenti.
c- Contenti.
d- Descontenti.

2) Prefieren ver más publicaciones de sus amiguis o que yo resuelva qué les gustaría ver?
a- Publicaciones de amiguis.
b- Tengo dudas.
c- Resolvé por favor.
d- Que sea lo que Facebook quiera.

3) Por qué creen que un Algoritmo no tiene fallas?
a- Porque no es humano.
b- Porque sirve a los humanos.
c- Porque lo creemos sin más.
d- Tiene fallas, pero se las perdonamos.

4) Imagina usted la vida sin un Algoritmo que la regularice?
a- Sería horrible.
b- Nunca lo pensé.
c- Te necesitamos, amigui.
d- Nadie es imprescindible.

Diagnóstico:
Mayoría de respuestas a ( 2 o más ): Usted es una persona feliz. Sonríe a todo, incluso a las desgracias, lo cual podría ser malinterpretado y de hecho lo es a menudo como una especie de superficialidad. No se deje llevar por las críticas que pronto lo contactarán de la firma Colgate para alguna publicidad ( con doblaje latino de voz ).

Mayoría de respuestas b ( 2 o más ): A usted le interesan los problemas de los demás, y cuestiones que le planteen cierto sentimiento que le hagan creen que tiene la capacidad para ayudarlos. Esto es un grave error, pues como ha comprobado su supuesta ayuda no hace más que hundirlos. Opine libremente, pero hágalo con moderación.

Mayoría de respuestas c ( 2 o más ): Cuando usted supo que Facebook tenía un Algoritmo le despertó cierta curiosidad, algo así como la del Código da Vinci, pero su comodidad lo mantuvo en su lugar, despojado de todo interés por saber nada, más que darle al megusta. Li felicitamos.

Mayoría de respuestas d ( 2 o más ): Usted es un rebelde sin causa, o con causa, pero es una causa que caducó. Sus intereses carecen de vigor, sus elucubraciones no tienen profundidad y su palabra perdió todo valor para los demás, pues es un traidor ( a sí mismi ) a todas luces. Su opinión, sinceramente, nos resbala.

Respuestas combinadas ( 2 y 2 o 4 diferentes ): Usted es típicamente indeciso. O bien no sabe qué votar o vota y se arrepiente al minuto. Publica cosas para ver qué opina la chusma ( como el desayuno a la mañana ) o comparte situaciones para recibir notificaciones que no le mueven un pelo. A usted no hay Algoritmo que le venga bien.

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Sentido

La Universidad de Berkeley en uno de los clásicos coloquios de fin de año aseguró que se está perdiendo el sentido del humor ( o degradando o degenerando -si es que aplica el término, pues no es cuestión de género-). El diario Perfil, luego de publicar el coloquio, lanzó la siguiente encuesta:
¿Cree Usted que se está perdiendo el sentido del humor?
☆La pija.
☆¿Es broma?
☆Nunca tuvo sentido.
☆Nunca existió.
☆No me interesa.
☆Todo es posible.
☆Yo no creo nada.
☆La pérdida es la ganancia de otros sentidos ( el figurado, el simbólico, etc. )
☆Por goleada.
☆Jaja muy bueno.

Los resultados fueron asombrosos. Cuando se presentaron en el Centro Cultural Kirchner todos estallaron en una carcajada letal, en la que perecieron.

Cono de zonfort

Hace algún tiempo estaba de moda decir que todo fluye. Poco después, era honrado decir que todo vuelve. Hoy día, la corriente del neopensamiento eclipsado me invita a dejar mi zona de confort.
Lo que me pregunto es: si dejo mi zona de confort, teniendo en cuenta que no por haberlo olvidado no todo deja de fluir, y habiendo digerido la idea de que todo ha de volver, ¿no regresaré a mi punto de partida, es decir, a mi actual zona de confort? Con Fort, que en paz descanse, esto no pasaba…

( Hay un modus operandi en la sociedad que orquesta la idea de tomar ideas y ponerlas en boca de mayorías. Los gestores se ríen a carcajadas y hay quien, con escaso criterio, las toma en serio. El hombre no piensa per se y, cuando lo hace, entra en una dimensión sin límites donde el confort es lo de menos )

Aforismos IX

El sentido del humor provoca cierto temor en la gente, porque da la impresión de que en algún punto se vuelve incontrolable, y cuánta certeza hay. Por eso, el hombre común, se refugia en una pose revestida de seriedad ante el temor de desbocarse, pobre infeliz que no da cuenta de su posición irrisoria.
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La irrealidad es un poliedro irregular; la mires por donde la mires, siempre te va a dar qué hablar.
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Si todos entendieran lo mismo no habría necesidad de comunicación; con que uno entienda es suficiente.
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La palabra verdadera llega, toca, aún el tiempo; la falsa se reconoce, se desvanece y así perece.
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En época de mensajería instantánea y volátil, un mensaje perenne o duradero es el único certero.
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Soñar es dormir en la muerte y despertar es vivir el sueño.
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El efecto de la literatura en el siglo XXI sobre el lector es como la televisión de la década del 50, apagada.
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La conciencia habla continuamente, pero en un lenguaje que nadie comprende.

Cómo convertir un texto malo en uno bueno en minutos

Lo primero a tener en cuenta es que un texto malo se puede obtener tanto de producción propia como ajena ( salvo que usted tenga una opinión de sí mismo demasiado alta y se crea incapaz de escribir textos malos ). En este último caso se debe tener en cuenta que la obra puede ser denunciada como plagio por lo que se debe tener preparado algún tipo de defensa de la misma, si se desea conservar los derechos de la obra.

Lo siguiente es llevar el texto escogido previamente a un estado en que se visualice claramente como incompleto. Para ello, se puede suprimir uno o varios párrafos, oraciones o simplemente algunos sustantivos. Una vez realizado esto procedemos a la lectura del texto en voz alta, para percibir cómo suena al oído. Si es posible, se lo leemos a alguien que nos pueda llegar a dar una opinión valiosa del mismo, si sabemos que nos valorará positivamente mucho mejor.

Posteriormente, añadimos párrafos u oraciones ( no importa si son malas o buenas ya que el veredicto lo obtendremos al final por la obra en su totalidad ) en el sentido que más nos plazca. No escatimemos deleite. Hacer lo que más nos gusta es importante porque eso es lo que después leerá el destinatario de nuestra agraciada obra. Utilice oraciones en imperativo con moderación. Interactúe con la comprensión del lector, pero no lo adule en demasía pues puede ser muy perspicaz y quizá abandone la lectura antes del éxtasis final al que se lo que quiere llevar.

Luego, para darle mayor importancia a lo que usted ha escrito y/o robado por ahí, reemplace varios verbos por otros que no necesariamente compartan el mismo significado. No se preocupe aquí por el sentido del texto y cuestiones fútiles de esa índole. Recuerde que usted tenía entre manos un texto malo, por lo que aquello que decía allí era pura vanidad, nada de mayor relevancia. Emplee verbos desconocidos para el lector común, quien sin dudas tendrá por usted la mayor estima cuando tenga que recurrir a un diccionario para entender qué ha estado expresando usted.

Utilice libremente su sexto sentido: el humor. Hacer reír y dar qué pensar es siempre valorado por la inteligencia del ser humano. A veces la combinación de dos o tres palabras puede justificar una lectura de poco genio. Si tiene pocas ocurrencias manifiéstelo con lo mejor de su capacidad: yo no sé.

Cada vez que incorpore un párrafo, piense si realmente hay necesidad de él. Si la respuesta es negativa, añádalo sin culpas pues para todo lo innecesario hay un mercado gigantesco que comercializa un sinnúmero de productos y, finalmente, su obra no escapa a esta ley.

Si puede establecer dentro del texto alguna polémica, como por ejemplo declarar que a pesar de tanto entretenimiento que se vende aquí y allí el hombre sigue sufriendo como hace dos mil quinientos años, o peor aún, más informado, hágalo abiertamente. Recuerde que el lector agradecerá la verdad, aún cuando tenga temor a ella de manera infantil, pues es benigna y abierta. Sin embargo, si usted la desconoce no se exprese como si supiera lo que está declarando pues los reproches no tardarán en llegar y con ellos la desazón del lector.

Finalmente, quite toda ambigüedad que el texto pueda dar. Borre sin límites todo aquello que invite a la duda y a la desconfianza. Usted debe brindar certezas. Un texto endeble seguirá siendo malo, mientras que aquél que le dé cierta saciedad al lector será considerado por éste como aquél que le salvó el día, y no digo que lo tenga como uno de los mejores que leyó, pero sí como uno al que considerará sinceramente bueno.

Y… ¡voilá! Lo ha logrado.

Destrabalenguas

Cada casa acapara alcaparras, atajá la batata, agarrá la salamandra hasta la tapa nacarada, bajala, agachá las nalgas, saltá, clavala a la hacha, cada palmada salda la balanza; la máscara atrapa la palabra, paladar al asar, zar canta macabra danza.

El pesebre entreteje el retrete entre que fenecen heces, éste hereje que trepe el germen del Mercedes del flete de enfrente, es gente que merece tener excelente mecer, el demente que envejece desmerece.

Iris, tic sinfín, símil misil sin mitín, pis disímil lid sin quid vi psiquis viril mi vid dixit pichín.

Como Orson, no toco zorongo, lo cobro, con mocos pocos troco protocolo por motor roto. No somos oblongos, sólo por corso corro con los rostros morbosos con oloroso tronco, los cojos somos todos topos; los toros, como todos los locos, son horrorosos, opto por soplos jocosos con sonoro complot.

Club Humus Sur, lupus tu luz, su pus trust tuntún tul bum bum.

Menudencias V

El desencanto social toca la puerta del alma. Toc-toc. Desde que se materializa la felicidad, la alegría, desde que se objetiviza el amor, el mundo devora sus cuestiones intrínsecas, relegando la relación a intercambio mercantil, a beneplácito comercial; el espíritu sucumbe a lo mundano y cae presa, in situ, de los vaivenes socioculturales, del regocijo por acaparar, de la vanagloria por ostentar, de la banalidad por impresionar. El mismo se seca por falta de humedad, se marchita cual pimpollo que no llega a florecer por escasez de agua.