Miedos

-¿Cuáles son tus miedos, Necius?
-Que los cojos me cojan, que me puteen los putos, que los mudos me alaben, que la muerte muera, que la soledad me abandone, profetizar y ser oído, vaciarme y ser contenido, nadar en el mar seco de la nada, flotar en el vacío, morir y seguir vivo, vivir y no saber, desconocer lo desconocido, soltar y ser retenido, ganar y ser perseguido, perder lo que no es mío, soñar vestido, dormir ahogado, estar más allá y volver, pensar lo que se ha dicho, decir lo que he callado, ahogarme en un vaso de agua, beberlo y emborracharme.

CÓCTEL

La siguiente serie de reflexiones se publicaron en otras redes y no por ser serie tienen algo que ver unas con otras. Pero se pueden leer de corrido para pasar al menos un rato ameno. Si piensa comentar tenga en cuenta que al hacerlo se le descontarán 5 créditos de su cuenta bancaria.

EL PENSAMIENTO

El pensamiento es libre a tal punto que uno puede estar en un velorio y reflexionando acerca de la vida de los monos de Tanganica, o en una sala médica esperando diagnóstico y abarajando la posibilidad de una breve ingesta culinaria de su apetencia. Es fácil ver que la susceptibilidad de aquellos que se dejan arrastrar por la opinión general allí donde merma su atención en temas de controversia general da por lo común un sentido de totalidad muy parcial y lejos de toda realidad. La frase éste en qué mundo vive deja a las claras en éstos casos en qué esquema mental viven aquellos y nada dice de los que no caen presa de la atención de masas. Hay cuestiones que se comprenden en soledad, no porque no sean dignas de compartir, ya que pocas cosas revisten esa estirpe de dignidad, sino por la imposibilidad para el hombre-masa de comprender las mismas por su estricto carácter de básico, y las mayorías son complejas. Lo dicho no quita la posibilidad ni niega que con unos cuantos globos, por ejemplo, se pueda satisfacerlas o colmar su atención. Pero de ahí a que las comprensiones vitales lleguen a ser masivas como un discurso o sketch televisivo hay un abismo. Uno puede ver cuán hartera es la corriente de pensamiento neoliberal en el mundo, como breve ejemplo, sin embargo al hombre que se lo adoctrina con las bondades del capital y el sensacionalismo sin ver el tendal de gente en la miseria que deja el mismo sólo le queda como recurso perseguir los ideales por ellos sembrados hasta morir como testigo de los derroteros o ser un fiel aplaudidor de algún supuesto éxito, como torpes terminales del sistema.

BELLE ÉPOQUE

Es difícil que en un ámbito donde debería propiciarse la comunicación, como podría ser la televisión, se preguntase por ello mismo y su rol; por lo mismo, es raro que en un ámbito como facebook se reflexione sobre su papel; en suma, es díficil y raro pensar sobre el acto de pensar, del pensar propio. ¿Por qué se me ocurre pensar en la existencia, el universo, los roles que desempeño y no en el papel del Papa, cuántos me gusta cosechaste hoy o en una playa del caribe ?Todo está marcado por el interés de cada uno. El tuyo, el mío o el vuestro. Después, a la hora de opinar lo hacemos parecido, por alguna carencia o temor infundado, y como máxime nos movemos al otro extremo en signo de rebelión. Pero entre la a y la z hay más de veinte letras, entre blanco y negro hay una amplia gama de colores, entre positivo y negativo hay un abierto espectro de posibilidades. Delante hay un camino transitado que conduce a lo tangible del abanico material con resultados harto conocidos. Ahí tenés las postales a diario. Pero volviendo a lo fundamental, el interés, para el que no lo sigue que se ve bombardeado con la idea del fin del mundo ( para él ) o, pero aún, de caerse del mundo sólo le queda la posibilidad, la oportunidad y la aventura del descubrimiento de esa dimensión desconocida para los acérrimos fundamentalistas del materialismo con soporte en el sentido utilitario de la existencia. ¿ y qué sentido tiene para éstos ofrecer algo cuando se lo es comparado con el valor monetario de las cosas y las gentes y nada recae fuera de ello? Ninguno, y aunque se lo diera en abundantes detalles no se le probaría su plusvalía para ser, como mucho gesto de atención, apenas soportado.
El ámbito cooptado por adolescencias no debería hacerle retroceder en su etapa intangible, para la materia, de crecimiento exponencial. El que da un paso firme conoce ( conocer es una palabra bastardeada por la opinión ) su andar y en el andar se abre el camino. Los caminos del reino y sus puertas chicas. El que ha dejado de correr detrás de las cosas es como el hombre que conoce por primera vez el mar y lo quiere abrazar con la mirada. Sabe, sabe, que degustándolo es inconmensurable, por eso la renuncia es natural, no deliberada, al acaparamiento. Una estrella brilla y su destino es brillar hasta la dispersión, aunque no se la mire. Estar o no estar, esa es su cuestión y mi interés. Y probablemente el vuestro.

LA EXISTENCIA DEL JARDINERO

El corolario natural de la existencia es el entendimiento. No ya del funcionamiento de ciertas tecnologías o armamento o filosofías sino de la misma existencia. El problema radica en que se nos ha formado justamente para resolver problemas y/o para crearlos, en caso de aburrimiento o por modalidad. Entonces ya no se concibe la posibilidad de entenderla, sino de resolverla, como si hubiésemos sido escogidos por un director de cine para descubrir al misterioso asesino, que todos saben a esta altura es el jardinero. Igualmente, nos gusta jugar a que lo resolvemos aunque nuestra opinión se vaya por la alcantarilla cada noche con su renovada ilusión al despertar matutino, aunque a veces los horarios sean tan irrelevantes como la palabra realidad o comunicación que emiten desde los medios de comunicación masivos. Y, como son masivos, le hablan propiamente a las masas. Y a nosotros, y a usted estimado amigo, las masas pueden caernos pesadas, sobre todo las de Zama, que tan ricas son pero cuestan un huevo. A todo esto, ¿a nadie se le ocurrió que el huevo y la gallina podían surgir en simultáneo en distintos lugares del amplio espectro espacial como un desarrollo posterior de la vegetación y todo lo que la tierra contiene? Por lo que la cuestión de qué fue primero no surgiría en una mente lúcida. Pero bueno, la luz está muy cara y se esperan nuevos aumentos, salvo en los salarios. Es propicio que no decaiga el discurso, porque cuando hablamos de economía tendemos a la depresión, y eso no es lo que queremos, ¿no es cierto? En fin, habría que juzgar un baile o un canto para entrar en sintonía con esa obtusa realidad que nos venden a diario. Y ya que hablamos de diarios, ayer soñé que mañana era hoy. Qué raro, ¿no?

UFF

La Palabra de Jesús da para muchas reflexiones. Quienes repiten como papagayo rara vez lo han hecho ni lo harán. Otros quisieran acercarse pero las circunstancias lo llevarán muy lejos de ella. Demás está decir que la palabra es pensamiento, el pensamiento acción. Pero eso en un orden sublime, donde la palabra tiene su propio peso, cargada de quién la ejerce y no como mero entretenimiento, donde la palabra es vacua, no colma y, el colmo, se precisa más que el aire que la sustenta, esperando el momento en que ésta calle para emularla como radioteatro, de esos que ya no se oyen, ni a interlocutores salvo el momento del corte para proseguir el discurso semántico en vocablos a la superficie. ¿Qué te dice la palabra sueño? ¿la palabra serenidad? ¿Las palabras me gusta? Las impresiones se suceden una a una y éstas se traducen, nuevamente, en palabras…pensamiento, acción. De ahí la impronta de la raíz de la palabra, pero con qué palabra empezar. El aparente caos está en perfecto orden si se lo observa desde la óptica suprema. No traigas tus dioses, no le agregues la dicotomía optimista-positivismo. La vanguardia pastorea a su rebaño adolescente en pos de una popularidad mercantil. Cuando seas viejo, los jóvenes no te van a escuchar y tus viejos amigos estarán sordos como una tapia. Las palabras, pocas, efectivas, no hay quien las lea en épocas de zapping. Lo extraordinario salta a los ojos del mundo. ¿Cuándo juega la selección?
TERAPIA DE INCOMUNICACIÓN

Este mensaje es para mi, por lo tanto no hay necesidad de que sigas leyendo. Si lo hacés, problema tuyo, ya que no estás incluido en el mismo, salvo en esta salvedad. Pero no es una inclusión sesgada, pues el mismo mensaje toma nota de la posibilidad de que el destinatario del mismo no sea aquél en quien se pensó, sino otro, que podrías ser vos, aunque de modo fortuito. Y si algún mensaje dentro del mismo lo captás como propio, sería tu propio problema como se ha dicho pues no has sido considerado por el mensaje en cuestión. Cuestión a todo esto que me quería hacer llegar la noción extrema de que la comunicación es en toda época una inquietud universal, y cuando digo universal quiero decir de todos: hombres, mujeres, niños, ancianos, sapos, codornices y legumbres. Si, el estado vegetativo del ser también tiene ese anhelo de comunicación y comunión con los demás. El problema ( actual ) es el exceso de entretenimiento, no porque esté de más en sí, ya que el aburrimiento como contrapartida es lo que incita la desmesurada producción de aquél, sino porque los medios y/o los mensajes que la cultura brinda, nos brinda, se toman como parte de lo mismo y por tanto obstruye comunicación posible entre dos sensibilidades y sólo hay un mero entretenerse en el ínterin reduciendo las posibilidades inagotables de la comunicación a un triste pasar el tiempo. Y el tiempo pasa de todos modos, para algunos vertiginosamente mientras que otros siquiera lo notan. La materia se desgasta a su paso y decae, se pone rancia. Ni siquiera las rocas que se ven casi indestructibles se resisten al paso del tiempo. Y tiempo sabemos, sabés ahora, es lo que no sobra. El tiempo es limitado, más allá de que uno pueda resucitar unas cuantas vidas luego de otras tantas muertes, pero en esas también lo será. Esto quiere decir, que lo único que es eterno, aunque suene pueril, es la eternidad. Y como ella nos espera paciente, ¿qué apuro puede tener el tiempo que sabe de sí de su propia finitud? Ninguno, desde ya, porque desde el punto de vista particular el tiempo es consumido y muchas veces nos consume, pero desde el punto de vista de la eternidad, es ésta quien devora el tiempo, la historia y los tiranos. Y si, de todos modos, hay mal que dure cien años, después de ello se terminará yendo por la alcantarilla del olvido, para que la vida prosiga su rumbo feliz sin fin hacia la eternidad. Buenas noches ( buenas noches para mi, que me voy a dormir ).

Decálogo para el lector posmoderno

1-En cada palabra que lea imagine un concepto alternativo que podría reemplazarlo hasta alcanzar la satisfacción que el texto no brinda.
2-En literatura el orden de los factores altera el producto, por lo que un texto se puede leer de infinitas maneras brindando resultados diferentes en cada ocasión, enriqueciéndolo a pesar de su aparente pobreza.
3-Saltéese los párrafos aburridos y deje su lectura para cuando se crea merecedor de semejante castigo.
4-Si un texto no le dice nada su lectura ha sido exitosa, pero si le busca la vuelta algo que no dice le terminará diciendo.
5-Comprender lo que un texto dice es una práctica en desuso, muerta. No se moleste en intentar resucitarla o el que quedará en desuso será usted.
6-A las palabras que desconoce deles provisoriamente el significado que usted desee, que será el que terminará utilizando durante el resto de su presencia en el éter, sin que nadie venga a rectificárselo.
7-Si la lectura lo ha llevado por diferentes mundos, usted se distrajo de la lectura arrastrado por los términos utilizados en el texto.
8-Relea todo aquello que simplemente entendió sin mediar inconvenientes hasta que piense que  en verdad lo entendió, así sabrá que no ha entendido pero podrá decir sin culpas que lo entendió, descartando todo aquello que lo haga reflexionar.
9-Si un texto se revela per se, el escritor ha estado ausente. Felicítelo por haberlo permitido pero no tanto como para que se lo adjudique como un logro.
10-Lea hasta que descubra que usted es el último lector verdadero del cosmos. A partir de allí, escribirá lo más bello que se ha escrito hasta aquí para su propio deleite. Regocíjese.

Diez recomandamientos

(sin temple de recomendaciones ni estirpe de mandamientos)

Evitarás juzgar a la gente, excepto a los dirigentes enajenados y ajenos a la necesidad de la gente.

Amarás a los demás, pero primero a tí mismo ( este eufemismo está de más).

Oirás la palabra divina, pues no sólo de pan vive el hombre ( salvo el panadero ateo de la esquina, que sin disimulo a las minas le mira el culo y desenvuelto se hace el vivo al dar el vuelto ).

Convidarás alimento a los pobres, y a los ricos darás alumbrado, protección policial, higiene y otros servicios con tus impuestos.

Aliviarás el sufrimiento y dolor del hermano, pero si es complicado mandalo al doctor, hermano.

Seguirás tu propia estrella sólo después de haberte estrellado siguiendo otras.

Al César darás lo del César, y si él se zarpa con lo que pide mandalo al sacerdocio.

Respetarás todas las voces pero por dentro dirás: ¡qué manga de boludos!

Nunca callarás tu opinión, lamentablemente para los que te oigan o lean que tendrán que padecerte.

Cargarás tu propia cruz y pagarás el doble la luz ( puede variar dependiendo de la zona de residencia y condición socioeconómica. Pero tu cruz la vas a cargar, aunque duela, hijoeputa ).

Perlas de la cultura

La gente utiliza las palabras de acuerdo al significado común que le dio el contexto sociocultural que le impartió su educación en los primeros años de existencia y esto trae aparejado alguna discordancia con ciudadanos de otras edades o latitudes, más allá de compartir idioma, debido al esquema planteado tanto en la educación pública o privada, la familia o incluso la televisión, entre otros medios. A pesar de este leve discrepar en la cultura, la globalización conceptual ha subsanado bastante esta brecha homogeneizando conceptos para que lleguen al mayor número de gente posible, simplificando la comunicación entre las partes interesadas a costa de perder interés. El hombre raramente investigará por cuenta propia el inusual origen o distinto significado que tenían muchas palabras o términos que usa habitualmente para designar algo ( lo que fuese ) que puede ser muy diferente al original o al que se le daba en otros órdenes, perdiendo así las perlas que se esconden bajo la alfombra llena de polvo de la cultura.

Por ejemplo, la palabra pija, tan común en el mundo hispanoparlante, pocos conocen uno de los empleos que se le dio. En la Grecia antigua, Calixto Pijote ( 603 a.C. ), un músico y luthier muy reconocido de Atenas, diseñó un instrumento musical muy parecido al silbato actual, y lo hizo a gran escala para venderlo en los juegos olímpicos. La gente que le compraba el instrumento musical lo bautizó con el nombre de pija, en honor a su creador, Pijote, y fue el que se adoptó durante varios años, en los cuales durante los juegos olímpicos la pija estaba en boca de todos. Con el tiempo, el sonido infernal de tantas pijas sonando en disonancia llevó a prohibir su uso y portación en dichos eventos y la utilización de la pija se volvió un ritual clandestino o de castas vulgares. Tiempo después, la cultura occidental rescató el instrumento y su utilización en estadios se hizo habitual, pero sólo una pija tenía facultad para musicalizar el evento y además se le dio autoridad sobre las acciones del mismo. Luego, su nombre se cambió a pito, porque sonaba más bonito que el original de Pijote.

Otra palabra emblemática es orto. Éste término fue empleado por los fenicios ( siglo XI a. C. ) para designar a la extremidad superior del cuerpo ( originalmente de los humanos aunque luego por similitudes se extendió a todo el reino animal ) dotada de ojos y otras características. Fue así que se erigió un monumento que estaba formado por uno de un hombre calvo, pero magnificado su tamaño diez o doce veces y apoyado sobre una mano en actitud reflexiva: era un Monumento al Orto. En aquella época, era común que todo el mundo ( según la cultura fenicia ) pensara con el orto y como el Orto. Por suerte, esa civilización no prosperó para beneplácito del resto que no tuvo que cargar con ese término de ese modo empleado, aunque muchos hayan padecido luego los síntomas fenicios.

Una palabra no menos habitual es culo. El culo ( culiaus Psittacidae ) era un ave psitacoideal muy parecida a una cotorrita que se cree que se extinguió en el siglo XIII. Sus principales y cautivantes características eran su impresionante apariencia multicolor de una brillantez inusitada en su plumaje y además tenían la facultad del habla, de la que algunos ejemplares se valían para dar cátedra, pues no sólo repetían palabras que aprendían de sus cuidadores sino que además extremaron sus dotes con una improvisación envidiable ( que finalmente lo pagaron con la extinción de la especie ). En esos tiempos, cuándo alguien admiraba el culo de fulana, hacía alusión a su cotorra enjaulada, y, a su vez, cuando se enfatizaba que mengano hablaba como el culo, se estaba elogiando su impecable dicción.

La fama ( Mongolia, siglo VII a. C. ) era una condena perpetua que se le daba a alguien por haber cometido algún delito que atentara contra la servidumbre imperial, que debía purgar con algún trabajo comunitario que nadie quería realizar, sea por vano, triste o torpe, así sea un trabajo manual o intelectual. Alguien famoso era marginal a la escena social de por vida en el reino que no le daba la más mínima importancia ni a él ni a la labor que desempeñaba. Además, se los obligaba a saber de memoria los nombres de todos los habitantes del reino y cada vez que se cruzaba con alguno, lo debía saludar por su nombre y pedirle un autógrafo. Si obtenía la firma de todos los habitantes del reino se liberaba de la fama.

Abundan los ejemplos de este tipo de tergiversación a través del tiempo y la cultura:

La aspirina ( aldea sin nombre al oeste de los Cárpatos, siglo VI a. C. ) era un veneno letal y cuando alguien pedía una aspirina era porque su dolor era insoportable y prefería la muerte.

La mierda ( Castilla, siglo XV ) era una comida apetitosa que sólo deleitaba la realeza y de un aroma único y delicioso; decirle a algo o a alguien que era una mierda era el mayor halago al que se podía aspirar, y decir que algo tenía olor a mierda era compararlo con el de aquella delicia única. Una vida de mierda era una vida de reyes y a los que pisaban mierda se los condenaba a la guillotina.

El celular ( Galia, 150 a.C. ) era una poronga; la poronga la diseñó Célulo y era un artefacto como una especie  de cajita musical que dentro tenía una vianda; la poronga acaparaba la atención de los soldados galos y les brindaba entretenimiento y alimento entre batalla y batalla; no obstante, ningún soldado lo llamaba poronga, sino celular, en honor a su creador.

En un pueblo eslavo oriental del siglo III que desapareció junto con su nombre y su historia en el lago Ladoga, el término felicidad no se conocía, pero para designarla se hablaba de ignorancia. El más ignorante en realidad era el más feliz de la comarca. Tiempo después, no se sabe qué designa ninguna de las dos palabras.

En alguna aldea sobre el Cáucaso ( siglo V a. C. ) a los imbéciles se les llamaba ministros.

En una tribu marginal de los suburbios de Babilonia ( 308 a. C. ) alternaban los términos, para designar lo mismo, el amor y la posesión. Pocos decían te amo, muchos: te poseo. Los amados eran en verdad los poseídos, y los amantes, a su vez, los posesos. La deidad amable que los protegía en su corta mitología era Poseidón, tomando el nombre de la de los griegos. En dicha mitología, el dios más alto era Lector Sagaz,  dotado de facultades propias de su divinidad.

Cualquier lector sagaz puede apreciar con estos breves ejemplos y con los que habrá encontrado en su propia investigación cómo la misma cultura distorsiona sus creaciones a través del tiempo o los medios en desmedro de la cultura misma a la que luego acceden las mayorías. Abundan infinidad de ejemplos de éste tipo, pero no sería propicio apabullar. Precisamente ahora acude a la memoria el bolazo, que era una pieza literaria o leyenda oral de una belleza indescriptible o de un valor incalculable para el espíritu, acuñado en varias poblaciones de Amerindia, en un tiempo paralelo a todos los calendarios conocidos.

Memorias

“Se me encabronaron los bronquios
se me apelmazaron los pulmones
mientras reñían los riñones
y el intempestivo intestino
se me clavó una clavícula
en la coraza del corazón.
Pisé firme el piso chino
y me afirmé en la chinela
me siento un centinela
despisté por fin la peste
y ahora abrazo la razón”.

Extracto de “Memorias de cuando me moría”.