Disfraces (You may say I’m a dreamer )

En la pantalla se proyectan dos filmes: uno es “Retroceder nunca, rendirse jamás”; el otro no sabemos, pero tiene el logotipo de Volver. El aparato está en silencio y en otras habitaciones se escucha música que distrae la atención. Las letras y los sonidos se entrecruzan y uno se forja una mezcolanza de nociones y rumores que se sazonan en la ensaladera de plata de la copa Miles Davis. Los setenta, los sesenta, miran para un lado; el dos mil cien no quiere ni mirar. Miles es quien enciende la fogata y ellos aprovechan para fotografiarla en su radiante Luz.

“Y dónde están ahora los geniales científicos
Inventando la bomba de rayos pacíficos”.
Gente del futuro – Miguel Cantilo

“Cuánta verdad… que hay en vivir
solamente, solamente importa
el momento en que estás.
Sí, el presente y nada más”.

Presente – Vox Dei

“Pobre eres si no llevas repletas las arcas
de tu corazón”.
Buen día, día – Miguel Abuelo

El guardaparques con un matafuegos finiquita la ceremonia y la juventud se dispersa. Los unos buscan reggaetones; los otros, cazan pokemones. Mirando las cenizas, Miles ve claramente el rostro de John Lennon… o lo imagina.

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El paso del tiempo

¡¡Cómo pasa el tiempo!! ¿Cómo pasa el tiempo? La noche sigue al día, el día a la noche; al amanecer el mediodía, a la tarde el atardecer. Cae la noche y le sigue el día, y así sucesiva y extensivamente. Al invierno le sigue la primavera, al fin del calendario un nuevo almanaque; al verano le pisa los talones el otoño, y tras éste llega el invierno, crudo y frío. A agosto lo sigue septiembre y al martes, indefectiblemente, le sigue un miércoles. ¿Y qué hay después de un sábado? Claramente, un domingo. A las tres pm le sigue las 4pm y, tras la medianoche, comienza un día antes de que amanezca.
Así pasa el tiempo, y yo pensando cómo pasar el tiempo.

Menudencias IV

Cierto día, en Clorinda, Formosa, todo el pueblo, al unísono, se dio cuenta que todo lo que venían haciendo era en vano, al mismísimo pedo, y se quedaron quietecitos nomás, charlando, bebiendo y comiendo, tomando mates o simplemente haciendo el amor, y hasta quizá escuchando música o leyendo, viendo pasar a la gente, celebrando y bailando sin esperar al sábado, dejando la maquinaria productiva en manos del imperialismo, que los desalojó. Actualmente, transitan por las calles de otros pueblos, como una nación sin territorio, deambulando entre aquellos que consideran todo como de vital importancia para el progreso de la sociedad capitalista numerológica. Algunos los reconocen e incluso los denuncian, pobres clorindenses, que son perseguidos por no adoptar la ideología imperial. Otros, en tanto, se pliegan a su falta de escrúpulos, pero sus coterráneos, lejos de comprenderlos, los tildan rápidamente de vagos y holgazanes, pues no tienen el aura de Clorinda coronando sus sienes.

Menudencias III

Este mediodía ocurrió lo increíble, no sé si todos estarán al tanto. Al tiempo que se descongelaba Walt Disney, se desmomificaba Tután Kamón. Ambos están en perfecto estado de conservación, conservan intactos sus signos vitales pero, al no ejercitarlo, han perdido la facultad del habla, su fluidez. Según algunos intérpretes, Kamón estaría interesado en saber qué ocurrió durante los últimos años con su reino en que disfrutaba su siesta, mientras que Disney pidió la colección completa de la discografía de Ricardo Arjona. A ambos se les negó las solicitudes, y se los puso a hacer algo productivo para la maquinaria capitalista neoliberal. Como nadie los entiende cabalmente ( pues han perdido también su capacidad de transmitir sensaciones ) no se sabe si lo aceptan gustosos, a regañadientes o lo estarían rechazando. No es conocido tampoco si es lo que han planificado previo a su deceso.
Los que pretenden resurgir en un futuro posterior al de sus muertes, tengan en cuenta que la gente también cambia.

Menudencias II

Esta mañana me pasó algo curioso. Entré al inodoro y salí por el del vecino. Caminé embadurnado en líquidos cloacales y materia fecal por la habitación en busca de una toalla para limpiarme un poco, pero no la hallé. Regresé al baño y me di una ducha con detergente para higienizarme bien. Cuando me estaba secando con una remera, por el inodoro asomó un vecino ( otro ) que estaba buscando enajenado a su mujer que se había fugado con el panadero por el desagüe del bidet.

Inquietudes siderales

¿Cuántos filósofos se devoró el fútbol?
¿Cuántos poetas domesticó la televisión?
¿Cuántos metafísicos se tragará el smartphone?
¿Cuántos corazones inundó el materialismo?
¿Cuántos pensamientos embarró el exitismo?
¿Cuántos cerebros apagó la religión?
¿Cuántos, decime cuántos, mueren a diario sin conocer?
¿Cuántos, decime cuántos, viven cotidianamente sin saber?
Es que tener cubre, cual manto místico, las carencias del alma, algo a lo que aferrarse para no caer en ese vacío completo, que es plenitud de ser. Es el escudo que separa el yo del tú, esa ilusión sideral que, en lapsos, nos ha hecho creer que la existencia es divisible, que la separatividad podrá suplir, con elegancia a la vista de las cosas, la necesidad de comunicación y el anhelo de unidad con el cosmos.