Aforismos V

El hombre aprende un cúmulo de palabras que, al comprobar su inutilidad, se ve obligado a defenderlo a rajatablas como modo de subsistencia ( del cúmulo ).

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A la gente se la metió en un frasco, llamado el presente, donde la soledad se ve atenuada por la presencia de otros frascos.

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Si la muerte no existiera no habría espacio para estas palabras siquiera.

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La filosofía puede ser terapéutica si profundiza en sí misma y redime los surcos cerebrales de los males terrenales.

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La opinión es al conocimiento lo que una hoja seca al viento.

Errores gramaticales de la posmodernidad

El olfato suple las carencias de la visión. Un desecho puede verse como alimento si no lo olemos. El neoliberalismo huele muy mal y algunos se lo tragaron igual.

La necesidad del habla constante parte de una incomprensión o de la confusión que implica la comunicación esencial en la existencia. Los mudos saben todo y no les gusta escribir.

Muchos quieren agarrar: cosas, dinero, gente, a pesar de tener manos. Pocos son quienes tienen sensibilidad al tacto para tocar temas profundos (o piel) y que sientan recíprocamente.

El sentido de la vista del hombre común está exacerbado. Los ciegos perciben mejor que nosotros lo que está pasando con la sociedad y el mundo.

Debido a la atrofia auditiva del escucha posmoderno la esperanza de una salida feliz para el conjunto de la misma es nula.

De la estupidez, sálvese quien pueda.

Vendo cerebro

Nuevito. En caja. A estrenar.
Sintoniza pensamientos
altamente difundidos
a tono con su capilar vecino.
Razonamiento artificial H.Q.
Fácil manejo
instalación semiautomática
función simulación de reflexión
y emulación de pensamiento propio.
Proyecciones en H.D.
Funciona las 24 hs. con una batería de litio
se carga con emociones de 5v. ( no incluidas )
1Tb de neuronas. Regulación de serotonina por ambivalencia de conceptos.
Registro parcial con simulación de continuidad activado.
Membrana antidepresión doble capa.
Ópitma orientación de sensualidad. Humour reaction.
Vibración por atención.
Función Sleep permanente.

Estado de bienestar

Todo está bien.
La música es sublime
Las poesías sutiles
La política generosa
La sociedad goza de buena salud
El hombre es altruista
La gente muy inteligente vive feliz
El amor brilla en cada esquina
La comunicación es fluida
El cine es trascendental
La televisión sacra
Los medios informantes son fieles al público
El electorado es educado
Los precios de las cosas accesibles
Y los colchones son muy confortables.
Buenas noches.

 

Menta y limón

Gente que necesitáis ver gente
buscáis ideas y gustos convergentes
y esquiváis caras de culos tan sonrientes
disimulando que en el mate tenéis detergente.
No pensáis que esas caras de culos tan sufrientes
son dolores, penas, desamores, ¿no las sientes?
Que han pasado por vivir entre indolentes
desilusiones de televisores inteligentes
cuyo eco retumba en vuestros dientes
cual propaganda (Colgate) en vuestras mentes.

Entrevista a un escritor fantasma

Novelista, cuentista, dramaturgo, Mario Amado Real responde a nuestras inquietudes con sinceridad.

¿Cómo te llevás con la muerte?
Bien. Sin ir más lejos, ayer tomamos un café y pagó él.

Ella…
Bueno, es el problema que tenemos con aquellas entidades que no tienen forma. Igualmente nos tratamos de usted y no hubo sexo, por lo que no podría hacer una aseveración contundente.

¿Como Dios?
Ese es otro ejemplo. Pero en algunos casos la divinidad ha descendido a la forma y se confunde a la misma, creyendo que Dios es hombre o mujer, según sea el caso, lo que no viene al caso.

¿A qué edad comenzaste a cuestionar la realidad?
Nunca cuestioné la realidad, sino las ideas que se tienen de ella. Vivimos en mundos hechos de ideas y de pensamientos y luego consideramos a ellos como la última verdad. Son esas ideas y pensamientos en los que indago o clarifico de qué estamos hablando, los cuales nos han llevado a vivir una existencia puramente conceptual o imaginaria.

Sin embargo, para muchos no existe otra realidad que la propia imaginación de uno…
Un laberinto entretejido de imágenes y palabras parecido a una prisión, sólo que autoproyectada.

Lo cual nos aleja de la realidad…
No creo que pueda uno alejarse de la realidad, por más que se intente el aislamiento con todo tipo de entretenimientos. Uno puede alejarse de situaciones, de eventos o de cierta gente, pero la realidad lo acompaña donde esté. Qué decir de alguien que vive en una isla solitaria alejada de toda otra civilización, la realidad está también ahí con él. Suele suceder que hemos tomados el término “realidad” en diversas acepciones totalmente relativas, generalmente de los medios y ahí es donde caemos en acrobacias intelectuales jugando con las mismas palabras y luego nos perdemos en ellas. Aunque las palabras son idénticas, los significados que les damos de uno en otro varían. Volviendo a tu pregunta, nada nos aleja de la realidad porque está aquí con nosotros siempre.

No obstante, para algunos la realidad es el paraíso y para otros un infierno.
Es la subjetivación de las ideas, pero la realidad no es meramente un concepto entre otros, sino que es la negación de todos los demás conceptos, por hacer una aproximación en palabras a algo que no puede ser verbalizado.

En tu obra, hay personajes que suelen interactuar en escenarios de la vida cotidiana, intercalando episodios fuera de lo común o irreales, pero que parecen posibles de suceder. ¿Cómo se conjuga esta confluencia de situaciones tan disímiles?
Vivimos en el reino de la “todoposibilidad”, donde nadie sabe qué es lo que va a suceder y cualquier cosa puede suceder. Seguramente habrá quienes predecirán ciertos sucesos, que se ven como inevitables, pero de hecho lo que nos deja estupefactos es aquello que nos recuerda eso mismo, lo inesperado, lo que nos saca del lugar de confort que hemos construido alrededor para hacernos saber de qué va la vida. En literatura, el universo, aunque es limitado, es aún más amplio en posibilidades pues no se trata de cosas que pasen, sino que lo que sucede en la conciencia del lector es algo que pasa. Y a veces lo pasa.

Hablando de la conciencia del lector, ¿creés que lo que escribís tiene llegada en tu público contemporáneo o pensás que el tiempo te va a dejar en una mejor posición como escritor?
Sinceramente, no me preocupa. Hay algo que apremia que es el tiempo, y si uno piensa que lo está desperdiciando se va a abocar a otra tarea o a leer otra cosa. Esta época particular que nos toca vivir está signada por lo volátil y por un consumismo que en el rodaje le hace pasar por alto muchas cosas. No digo que lo que escribo sea mejor o peor que otras cosas que se publican, pero sí requiere de cierta atención que un aficionado al chat no le daría. Y los tiempos venideros no parecen prometer que la velocidad vaya a disminuir, sino todo lo contrario, por lo que mi obra incidentalmente caerá en el olvido, como tantas otras.

¿Con cuál de tus personajes te identificás?
Con una esponja que había en la bañera de Doris en “Perlas”, que tenía la capacidad de absorber todo y estar siempre fresca, esto no se dijo en la novela, te lo cuento detrás de bambalinas.

Justamente en Perlas, hay un episodio curioso en que un hombre mayor, Ecart, se encuentra con su infancia a través de uno de sus nietos, y la reconoce como falsa, como si no hubiese ocurrido. ¿Qué significado hay detrás de ello?
Es difícil hablar de un significado. Significados tienen las palabras, los términos, las situaciones en cambio representan algo que, tal vez, es difícil de comunicar pero se logra dar con ella algo que puede tocar al lector. A veces no se logra y otras sí pero no lo toca para nada. Eso depende de la suerte de cada uno y, también, de la capacidad del escritor para manifestar lo que está diciendo con el texto. En esa situación en particular, a vos te tocó porque expresás lo que se dijo sin que se haya dicho con esas palabras.

Sí, pero sucede que hay muchas teorías que nos llevan a creer que todo se lo debemos a la infancia y lo que ocurrió allí. Si la consideramos como no existente, todo lo demás no tendría sustancia.
Hay muchas teorías que pueden llevarnos muy lejos. No he experimentado con todas ellas. Lo importante de cada una es la puesta en práctica y a dónde conducen, aunque ya dicen que todos los caminos conducen a Roma.

Investigando la infancia o tratarla como irreal, ¿cómo pueden llevarnos a lo mismo?
¿Por qué no? El total interés o absoluto desinterés pueden ser dos puntas del mismo hilo que entreteje la existencia. Empezar por uno o por otro carecería de importancia, mientras arrojen idéntico resultado.

Dejemos la infancia y hablemos de la vejez. Un personaje tuyo se encuentra con Matusalén y éste le dice, en otras palabras, que está harto de vivir pero no encuentra forma de deshacerse de ello. Lo vive como una condena, pero el otro, lejos de comprenderlo, lo trata como a un ingrato. ¿Qué refleja esa situación para el lector que está de paso por tu obra?
Probablemente nada. Matusalén es un personaje de la mitología bíblica que vivió cientos de años, en la novela vive más de dos mil; uno está encariñado con la existencia y el otro ya no quiere saber más nada. El lector que está de paso probablemente se identifique con alguno de ellos, pero si no lo hace puede tener una visión correcta de la situación, que puede reflejar dos momentos particulares de la suya por los cuales atravesó o pasará, y tener sus propias reflexiones. No doy conclusiones, el lector arriba a ellas por sus propios medios.

De eso te quería preguntar. ¿Por qué tus obras parecen no concluir, es decir, tienen final abierto a la comprensión del lector o se pierden en la nada?
No me agrada sembrar conclusiones o comprensiones, de ahí que los finales sean abiertos, como decís. A decir verdad, no se trata de final abierto sino de dejar la sensación de que nada concluye, pues todo continúa de un modo u otro. La obra concluye y el lector comprende. Esa comprensión es el final de la obra, no el desenlace de los actos en ella. Si el lector no comprende, la obra, como bien decís también, se pierde en la nada. El show debe continuar.

Para despedirnos, ¿cómo te gustaría que te recordaran?
Como un escritor fantasma o como un fantasma que llegó a escribir.