Cuestiones del querer

Es inevitable para todo ser sintiente sufrir al ver sufrir, y mucho más cuando se trata de un ser querido. Sin llegar a ser el mismo sufrimiento que el que lo sufre propiamente, se siente.
Dicho este prólogo, lo que uno quiere del otro intrínsecamente es su presencia. Y esto se hace palpable cuando la idea de muerte sobrevuela. Las variaciones de ese amor ( no se habla sólo de pareja, puede ser un hijo, un hermano, un amigo ) pueden ir desde la forma, la alegría, la dulzura, la verborrea, la tranquilidad o todo lo que ese ‘otro’ nos transmita. Pero, no obstante, cuando el amor es genuino todo eso puede desaparecer dejando al desnudo el hecho de que lo que amamos es la presencia del otro. Te quiero chueco, con un ojo colgando, con pocos dientes, sin pelo, ¿se te cayó el culo? más boludo que nunca, cada día más torpe, aunque no te rías. Claro que me encanta verte feliz, pero todo puede mejorar. Si hay vida, hay esperanza, y por eso hoy quiero que estés.

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Mensaje optimista

Este es un mensaje optimista para el que lo lee en este momento. No importa si dice algo interesante o no, de verdad o no, lo importante es que exprese cierto grado de positivismo, que te sirva para seguir leyendo mensajes que estén en línea con éste, aunque no expresen nada, pero mantengan cierta sintonía entre sí, por eso cada tanto le pongo una carita 😛 😉 para enfatizar eso que el mensaje no dice, pero que cualquiera entiende, porque cuando no se dice algo puede ser entendible, pero cuando nada se dice, quién puede entenderlo. Encima no le pongo signos de pregunta, porque por ahí te confundís y pensás que tenés que detenerte en la lectura para ver si dice algo, y eso te puede hacer creer que se está diciendo algo más allá de lo que las palabras expuestas en mensajes de ésta índole buscan transmitir. No sé en otros, pero éste sí, y éste lo expresa lleno de emociones que te sacan una sonrisa como en una selfie, pero vos no la ves porque estás leyendo y si la sonrisa se desdibuja ahí dejás de leer el mensaje y buscás otro que esté en sintonía con cara de selfish. Porque la sintonía es como la música, pero para las ideas. Y el mensaje se está haciendo demasiado extenso como para que te reste tiempo de leer otros mensajes como éste, que capaz que están escritos sobre una imagen que te hace pensar en Shangai. O Kyoto. Así que aquí culmina. Arriba el ánimo y abajo las doctrinas.
No te detengas, querubín.