Alegría

Hoy les traemos la presentación de la mano del maravilloso Circo del Sol, el film “Alegría”. En una producción revolucionaria, repleta de bailes de todo tipo y en diferentes eventos y circunstancias, el eje central de la película se mueve sobre el abuso de poder de los gobernantes, con decretos que danzan al compás de la música escogida por el jefe de gabinete y vetos que se cantan entre los Cuarenta Principales. Nadie podrá decir que el film no es entretenido y la subsistencia trae aparejado un desarrollo cerebral inesperado entre los espectadores, debido al ingenio al que deberán recurrir para obtener siquiera algunos popcorns que, lejos de divertir, serán la escasa ración alimenticia de muchos que harán poner el grito en el cielo a los nutricionistas, aduciendo escasez de diversidad en el plato de comida diario –la película se extiende del diez al 10- y la falta de colores en el mismo ( para esto encontraron resistencia en la publicidad oficial, debido a que hacen hincapié en que el color está dado justamente en el plato y no en su contenido; dicho sea de paso, no es un plato como tal, ya que es un cono, amarillo ). Mientras tanto, suceden cosas vistosas que llaman la atención, como los pasos al costado de aquellos que hacen el trabajo sucio en el centro de la escena monetaria, pero a la derecha de la pantalla. La iluminación es muy buena, sobre todo donde las velas hacen su labor medieval, y la fotografía del film es excelente, con muchas caras sonrientes en los despidos. Por su parte, el maquillaje no se queda atrás, sobre todo en heridas de balas de goma. Como moraleja, la película deja entrever una luz de esperanza para la recuperación de la libertad al pinchar los globos de los que se sueltan palomitas de maíz en un vuelo rozagante. Y ahí se debate la dicotomía entre lo que unos dicen: ojos que no ven, corazón que no siente; y lo que otros manifiestan: panza llena, corazón contento; de allí el título del film.
Desde esta noche, en todos los cines del país que logran cubrir los gastos de electricidad.

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It

Hoy les presentamos el trhiller “Eso” ( It ). Caratulada como película de terror, basada en un libro de Stephen King, Eso representa los miedos del ser humano y cobra diferentes formas ( arañas, payasos, globos, ministros, vetos ) para surgir ante un grupo de jóvenes que se reencontrarán varios años después ante las mismas circunstancias, un tanto más envejecidos quienes hayan sobrevivido a Eso, para reunirse y finiquitar sus más profundos temores, ante el lema de que la unión hace la fuerza. No obstante, Eso detenta todo el poder sobre el subconsciente de Aquellos y se presentará en diversos ámbitos y de las maneras más inesperadas, como la suba del iva a través de la no renovación de la devolución automática del porcentaje; la inflación de un dígito, que hace un año se mensualizó para distracción ( más iva ); las vacaciones de los mandatarios y un deja vú de alguna inundación difícil de televisar; o cambios en el gabinete del mejor equipo de los últimos, años cincuenta. Quizá los incendios no representen tanto a Eso, por lo que Aquellos se levantarán exigiendo que Eso muestre finalmente su verdadero rostro, como alguna vez le ocurrió a Piñón Fijo, aunque en diferentes situaciones, pues mientras éste divertía y brindaba felicidad y alegría ( no revolución ) a los niños, Eso iba en dirección contraria como si le faltara la chaveta, se pasó de rosca con los cambios o financió la bicicleta con Lebacs. Si bien el film dura cerca de 3 horas, Eso no es motivo de alarma, pero por las dudas el espectador debería activarla al bajar del coche, pues su rostro maléfico lo podría enceguecer y hay algo que queda claro con la narrativa de King y su don: con Eso no se jode.
Vea, desde ésta noche, Eso, en todos los cines del país que estén en eso.

Will, i am Jack Espir

Ceo no ceo, esa es la cuestión. ¿Qué es más noble para el alma sufrir las balas de goma y los garrotes de las fuerzas o alzar la voz contra un mar de medios entretenidos y oponiéndose a ellos, concluir? Vivir, comer… nada más; y con un bocado poder decir que acabamos con el sufrimiento del estómago y los mil dolores que en la naturaleza del pensamiento se hacen carne… Es un final sinceramente deseable. Vivir, comer, comer… quizá descomer. Ahí está la dificultad. Ya que en ese descomer vital, las heces se pueden ir cuando nos hayamos despojado del dolor de este hambre vívido que nos hace retomar el impulso a comer. Ahí está el respeto que hace de una larga hambruna una calamidad. Pues quién soportaría los latigazos y los insultos del gabinete, la injusticia del represor, el desprecio del ex ministro antigrasa, el dolor penetrante de una bala de goma, la mudanza de la ley, la insolencia del decreto, y los insultos que por mérito obediente percibe indigno cuando él mismo podría blanquearlo con un familiar. Quejarse y sudar bajo una vida pesada, por el temor al despido después de la flexibilización ( un país por descubrir de cuya frontera ningún trabajador vuelve ) aturde la voluntad y nos hace soportar los males que callamos en vez de gritar las mañas de los ceos. La conciencia nos hace cobardes a todos. Y así, el nativo color de la solución enferma, por el rostro pálido del pensamiento de las empresas de gran preponderancia y peso que los medios prefieren, sus corrientes se malogran y pierden al hombre de acción.

La vuelta

Cuando algunos detractores del gobierno lo criticaban, alegando entreguismo en su ideología y desenmascarando vendepatrias entre sus gestores y varios opositores, les informamos que ignoraban la estrategia oficial de disuasión en su charla telefónica en inglés con el gerente de Manhattan, teniendo en vilo a todos sus escuadrones de inteligencia, mientras en misión secreta le copábamos la parada. Hoy la táctica dio sus frutos. ¡Lo logramos! ¡¡Es nuestra, muchachos!!

Nos vemos a la vuelta ( guardenme champaña ).