Cuestiones del querer

Es inevitable para todo ser sintiente sufrir al ver sufrir, y mucho más cuando se trata de un ser querido. Sin llegar a ser el mismo sufrimiento que el que lo sufre propiamente, se siente.
Dicho este prólogo, lo que uno quiere del otro intrínsecamente es su presencia. Y esto se hace palpable cuando la idea de muerte sobrevuela. Las variaciones de ese amor ( no se habla sólo de pareja, puede ser un hijo, un hermano, un amigo ) pueden ir desde la forma, la alegría, la dulzura, la verborrea, la tranquilidad o todo lo que ese ‘otro’ nos transmita. Pero, no obstante, cuando el amor es genuino todo eso puede desaparecer dejando al desnudo el hecho de que lo que amamos es la presencia del otro. Te quiero chueco, con un ojo colgando, con pocos dientes, sin pelo, ¿se te cayó el culo? más boludo que nunca, cada día más torpe, aunque no te rías. Claro que me encanta verte feliz, pero todo puede mejorar. Si hay vida, hay esperanza, y por eso hoy quiero que estés.

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De hostias

El carajillo, en el siglo XIV, era un lugarcillo remoto del reino de Castilla, donde la gente iba a comulgar y confesar sus atrocidades. Quienes acudían a tal antro de salvación eran principalmente allegados a la realeza: soldados, sargentos, verdugos, etc. Para cumplimentar con el formalismo epicospal, debían ir hasta allí despojados de alimentos y carroaje. Quienes veían llegar al carajillo a los pecadores, decían de ellos que tenían en el semblante rastros de fatiga, cansancio y hambruna, dando una impresión fuerte, como el sabor del ajo en la boca. Por ello mismo se los llamaba los cara de ajo, que luego se abrevió a los del “carajo”.Cuando la ciudad se convertía en un desierto o no se veía un alma en pena vagando por allí, y alguien preguntaba dónde están todos, se acuñaba la frase: Todo se ha ido al carajo.

Frases memorables de ayer, hoy y siempre

Los grandes personajes de la historia suelen considerarse como tales por el público por sus atributos sobresalientes, sea en destreza, inventiva, talento y genialidad, por eso se divulgan sus frases más elevadas para que sirvan de modelo a la humanidad. Y si bien el hombre actual no tiene tiempo ni ganas de leer todas, algunas de ellas rozan lo supremo y es por tal motivo que muchas veces en los medios y en las redes se tergiversa lo dicho por éstos seres de orden superlativo, que supieron salir de la norma y la monotonía de la gente vulgar para hacerse un lugar en el pensamiento universal. He aquí algunas de las frases de mayor trascendencia y valiosas de tales ánimas que han pisado la Tierra, para que reflexionemos en lo profundo de la existencia del ser humano:

“Esta sopa está fría”- Jorge Luis Borges

“Oia… se me desataron los cordones”- Albert Einstein

“Decime cuál, cuál, cuál es tu nombre”- Mozart

“¿Me pasás el talco de una buena vez?”- Winston Churchill

“Anoche soñé con ranas, parlantes y tilingos” – Juan Pablo II

“No te pongas tanta ropa”- Napoleón

“Chau, chau, chau, chau, ¡chau!” – Charles Chaplin

“Buenas noches, sr. presidente” – Marylin Monroe

“Me duele el páncreas” – Friedrich Nieztche

“Habemus papas fritas” – Steve Jobs

“Mmmmmm…¿Sentís ese olor?” – Freddie Mercury