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Revolucionarios

Pero sí, viejo, te digo que las redes sociales empoderan a los pueblos. Si no fijate lo que pasó en Kurdistán, o tenés el caso de Nepal. O mirá, mirá lo que pasa con Andorra. Todos liberados del yugo de los otrora poderosos que querían masas ignorantes, sin conocimiento, estúpidos y faltos de información. Acá se da todo lo contrario de lo que ellos anhelaban. Hoy podemos decir que tenemos pueblos libres y soberanos, íntegros y educados, la plenitud y el apogeo de las democracias, y eso se lo debemos en gran medida a las puertas que abrieron las redes sociales y a todo el trabajo que se ha hecho allí en nombre de la revolución. ¿No te parece? Y gracias a todos los revolucionarios hoy quedan sepultadas las ansias de fascismo y el sueño anarquista que nos perseguían como un fantasma. ¡Pero basta de cháchara! Es momento de acción, pues la revolución es palabra en acción y hay que sumar manos a la causa. Poné la pava: Es hora de darle duro al like.

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Tarta filosófica

Hoy les traemos una receta original. Se trata de una tarta filosófica.

INGREDIENTES
100 grs. de positivismo
50 grs. de autoayuda
50 grs. de cristianismo
100 grs. de libremercadismo
3 opiniones
2 tecnicismos
2 ó 3 cucharaditas de budismo
4 términos en inglés sin traducción al castellano
3 refranes
2 frases de moda
juicios de terceros a gusto
1 cuaderno

PREPARACIÓN
En un bol se mezcla el cristianismo ( tenga cuidado de que no se le cuele un fariseo ) con el positivismo ( en caso de que sí se pueda ), agregándole juicios ( de valor o estéticos ), 2 términos en inglés ( excepto fuck y happy ) y 2 opiniones ( pueden ser propias, impropias o apropiadas ). Hay que batir con fuerza para que quede más o menos homogéneo. Se deja reposar 15 minutos y luego se le agregan el budismo, los refranes ( criollos en lo posible ) y se lo pone a saltear en una sartén. Mientras tanto, en otro bol se colocan el libremercadismo ( asegúrese de que no afecten las ganancias del capital ) con la autoayuda ( la que se prodiga de tal o se la haya certificado como tal, en todo caso. No vaya a ser cosa que le resulte perniciosa a usted y a sus pares ), se le agregan las frases de moda y los tecnicismos ( tenga a bien utilizar aquellos que sólo entiende el autor y uno o dos eruditos ) y se mezclan hasta que quede bien viscoso. Se lo deja reposar, no sin antes agregarle alguna opinión ( nefasta puede darle un toque de sabor ) y los restantes términos en inglés ( a excepción de my god y cool ) . Se espolvorea algunos juicios a la masa, se estira bien para que quede consistente sobre una tartera y se le coloca encima la preparación anterior. Esto va al horno a fuego medio durante 40 minutos. Cuando está listo, se corta en porciones de proporciones comunes y se sirve en platos comunales. Finalmente, en el cuaderno escriba una historia descomunal.

Cuestiones del querer

Es inevitable para todo ser sintiente sufrir al ver sufrir, y mucho más cuando se trata de un ser querido. Sin llegar a ser el mismo sufrimiento que el que lo sufre propiamente, se siente.
Dicho este prólogo, lo que uno quiere del otro intrínsecamente es su presencia. Y esto se hace palpable cuando la idea de muerte sobrevuela. Las variaciones de ese amor ( no se habla sólo de pareja, puede ser un hijo, un hermano, un amigo ) pueden ir desde la forma, la alegría, la dulzura, la verborrea, la tranquilidad o todo lo que ese ‘otro’ nos transmita. Pero, no obstante, cuando el amor es genuino todo eso puede desaparecer dejando al desnudo el hecho de que lo que amamos es la presencia del otro. Te quiero chueco, con un ojo colgando, con pocos dientes, sin pelo, ¿se te cayó el culo? más boludo que nunca, cada día más torpe, aunque no te rías. Claro que me encanta verte feliz, pero todo puede mejorar. Si hay vida, hay esperanza, y por eso hoy quiero que estés.

Relaciones tridimensionales

Todo tiene que ver con todo
Desde los riñones a un golpe en el codo.
El terciopelo con la conectividad
Las redes sociales con los adoquines
El neoliberalismo con la pubertad
La religión con las papas fritas


La vejez con la metafísica y la libertad
La estupidez con la palabra escrita
La adolescencia con los gorriones
El dolor con los emoticones
La inteligencia con los banderines
El cerebelo con la mar en coche
Y el sueño que tengo con las buenas noches.

 

El hombre universal

En el hombre cohabitan tres deidades: la Creación, la Preservación y la Destrucción. Es probable que en algunos especímenes se manifieste de modo más tangible alguna de las tres por encima de las otras. Hay creadores locos que tras su obra la destruyen; otros preservan creaciones ajenas; mientras que otros crean desde los restos de la destrucción. La combinaciones de estas potencias son infinitas. El hombre es en verdad un dios que ignora sus posibilidades, o una trinidad divina que sufre a partir del desconocimiento de su propia envergadura. Esa trilogía que se manifiesta en el hombre es la que rige los procesos del universo: Creación, Preservación, Destrucción. Por ello mismo, puede decirse que el hombre, como metasímbolo, es el propio Universo.

 

Frases memorables de ayer, hoy y siempre

Los grandes personajes de la historia suelen considerarse como tales por el público por sus atributos sobresalientes, sea en destreza, inventiva, talento y genialidad, por eso se divulgan sus frases más elevadas para que sirvan de modelo a la humanidad. Y si bien el hombre actual no tiene tiempo ni ganas de leer todas, algunas de ellas rozan lo supremo y es por tal motivo que muchas veces en los medios y en las redes se tergiversa lo dicho por éstos seres de orden superlativo, que supieron salir de la norma y la monotonía de la gente vulgar para hacerse un lugar en el pensamiento universal. He aquí algunas de las frases de mayor trascendencia y valiosas de tales ánimas que han pisado la Tierra, para que reflexionemos en lo profundo de la existencia del ser humano:

“Esta sopa está fría”- Jorge Luis Borges

“Oia… se me desataron los cordones”- Albert Einstein

“Decime cuál, cuál, cuál es tu nombre”- Mozart

“¿Me pasás el talco de una buena vez?”- Winston Churchill

“Anoche soñé con ranas, parlantes y tilingos” – Juan Pablo II

“No te pongas tanta ropa”- Napoleón

“Chau, chau, chau, chau, ¡chau!” – Charles Chaplin

“Buenas noches, sr. presidente” – Marylin Monroe

“Me duele el páncreas” – Friedrich Nieztche

“Habemus papas fritas” – Steve Jobs

“Mmmmmm…¿Sentís ese olor?” – Freddie Mercury