Próximamente ensayo

Títulos para eventuales ensayos:

-Orticultura y posmodernidad a la luz del alba y las pantallas.
-¡Qué pedo! Duración, calidad y composición de flatos en las redes sociales.
-Sel o no selfie. Cambio de carátulas en la existencia imaginaria en tiempos de posverdad .
-Todo es ya. En la era sin tiempo no hay tiempo para el ahora.
-Cómo rifar la atención con un par de clics y touchs ( esto sería una suerte de autoayuda ).
-El hedor de la palabra. Sobrevaloración de la opinión en épocas de individualismo extremo.
-¿Y dónde está el sujeto? El ser humano en el limbo de la masa abtrusa.

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Línea directa

-¡Si Dios quiere!
-¿Y si no quiere?
-Habrá que preguntarle…
-¡Llamalo!
-Tenés razón. ¡Basta de especular!

(Llama)
-¡¿Y??!!
-Ocupado.
-¡Siempre lo mismo viejo!
-Si… Si no, es ‘fuera del área de cobertura’.

La sombra del aire

Cierto día, a la sombra de la luz del alba sentado bajo el verde sauce, en posición de semiloto, meditaba el maestro Chu-Lin quién sabe qué. En el momento en que cantaban los gallos, se acercó con impaciencia quien por esos años era su discípulo predilecto, el joven Nepal. Chu-Lin notó la presencia de Nepal delante suyo pero quería darle una lección a su discípulo y ni siquiera abrió los ojos. Nepal dudó entre interrumpir la meditación del maestro o marcharse sin disipar su inquietud. Se decidió por lo primero.
-Maestro. -dijo en tímida voz.
-Te oigo Nepal. -respondió Chu-Lin.
-Tengo una inquietud. ¿Qué debo hacer con los gases del estómago al amanecer?

El maestro, abrió lentamente los ojos e irguió aún más su postura dejando un espacio en donde apoyaba las nalgas y tras un rotundo sonoro pedo respondió:
-Déjalos que fluyan.

Cuestiones del querer

Es inevitable para todo ser sintiente sufrir al ver sufrir, y mucho más cuando se trata de un ser querido. Sin llegar a ser el mismo sufrimiento que el que lo sufre propiamente, se siente.
Dicho este prólogo, lo que uno quiere del otro intrínsecamente es su presencia. Y esto se hace palpable cuando la idea de muerte sobrevuela. Las variaciones de ese amor ( no se habla sólo de pareja, puede ser un hijo, un hermano, un amigo ) pueden ir desde la forma, la alegría, la dulzura, la verborrea, la tranquilidad o todo lo que ese ‘otro’ nos transmita. Pero, no obstante, cuando el amor es genuino todo eso puede desaparecer dejando al desnudo el hecho de que lo que amamos es la presencia del otro. Te quiero chueco, con un ojo colgando, con pocos dientes, sin pelo, ¿se te cayó el culo? más boludo que nunca, cada día más torpe, aunque no te rías. Claro que me encanta verte feliz, pero todo puede mejorar. Si hay vida, hay esperanza, y por eso hoy quiero que estés.

Decálogo para épocas de entretenimiento masivo

1-No te aburrirás.
2-No aburrirás al prójimo.
3-Santificarás el entretenimiento.
4-No desearás que se aburra la mujer de tu prójimo.
5-Entretendrás al aburrido, al oprimido y al recluido.
6-Entretendrás a tu padre y a tu madre, hijos, nietos y turistas.
7-No envidiarás el entretenimiento ni desearás el aburrimiento ajenos.
8-No dirás frases aburridas.
9-Amarás el entretenimiento por sobre todas las cosas.
10-No morirás de aburrimiento ni matarás en su nombre.

Imagination

La sociedad crea moldes de lo que espera de la persona para sacar partido. Años ha, era relativamente sencillo reconocerlos, porque las fábricas de esos moldes eran conocidas por todos. Luego, esto se hizo más arduo, quedando la labor para analistas y filósofos, pero no porque la sociedad pudiera como un colectivo prescindir de las personas o no le interesara moldearlas, sino porque lo que requería y demandaba de ellos había cambiado, tanto como se desarrolló el mercado. Tras la introducción, a partir del capitalismo y el poder de compra del dinero, del concepto de libertad y su progresivo desarrollo, se opacó la facultad de la persona de discernir su pensamiento del pensamiento colectivo, a pesar de que lo exprese en un singular. El hombre puede viajar sólo, pero representa un colectivo, así sea imaginario, que le da la sensación de que cobija su subjetividad.

Movimiento

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La idea de que estamos yendo es un tanto pueril. Casi bordea lo ridículo. Lo sensato sería decir: hay movimiento. Pero ese movimiento es lo que da ritmo, vibración, que no es pendular ni lineal en tanto nosotros; tal vez en la acumulación de cosas. El fin es cesación de movimiento. Todo se disuelve, como mierda en el mar. Por tanto, podemos acordar que sí, estamos yendo, de cabeza a la mierda.