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Tiempo de reflexiones

Bueno, estamos presenciando tiempos en que abundan las reflexiones de todo tipo, aroma y color; por lo tanto, queremos aportar nuestro granito de arena a la causa.

Luego de poner a hervir la sesera, la ebullición trajo lo siguiente:

👉Si un día precede a otro, se lo llama hoy; en cambio, si un día antecede a otro, se lo llama ayer.

👉A las cosas hay que llamarlas por su nombre: al pan, flauta, y al vino, tetra.

👉Quienes celebran que no se vendan cigarros querríamos verlos dos horas sin celular a ver si también festejan con algarabía.

👉No hay ñoquis en el Senado y hoy no cenan en Canelones. ¿Cuál es la paradoja?

👉De ilusiones mnemónicas se tejen los recuerdos del hoy.

👉El amor es al vino, lo que un túper al… El amor es albino.

👉La reflexión que iba acá quedó trunca por falta de empeño.

👉Quien empeña el corazón se empaña el espíritu.

👉El que madruga, levántase –como Lázaro- y anda ( sólo por la casa, debido al confinamiento).

¡Aléjate de los libros!

Hoy quise agarrar un libro con la premisa de que “los libros no muerden” y fracasé. Es decir, agarrarlo fue todo un éxito pero a la hora de la lectura resultó un rotundo fracaso, ya que quería despejar las ideas y éstas, con porfía, no hacían más que concentrarse. Y por si fuera poco, cuando lo quise dejar en la biblioteca, derrotado, el susodicho me dio tal mordiscón con sus filosas páginas que me abrió un dedo. Aunque me dolió, podría decir que la saqué bastante barata, máxime teniendo en cuenta el título del libro: Tiburón.

No se pronuncia

-La oscuridad de la noche contrasta con la luz de tu alma, mi vida
-Gracias, pero te comiste la be en obscuridad.
-Es que la be no se pronuncia más, según la Real Academia Española.
-¡Ah! Recién me entero ¡Qué oluda!

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-Qué lejos está setiembre, falta aún hasta que todo vuelva a florecer.
-Es cierto, pero perdoname que te corrija, en septiembre te devoraste la pe.
-No, mi amor, la pe ya no es necesario modularla.
-No sabía, yo gastando saliva de más ¡Qué elotudo!

Cuestiones del querer

Es inevitable para todo ser sintiente sufrir al ver sufrir, y mucho más cuando se trata de un ser querido. Sin llegar a ser el mismo sufrimiento que el que lo sufre propiamente, se siente.
Dicho este prólogo, lo que uno quiere del otro intrínsecamente es su presencia. Y esto se hace palpable cuando la idea de muerte sobrevuela. Las variaciones de ese amor ( no se habla sólo de pareja, puede ser un hijo, un hermano, un amigo ) pueden ir desde la forma, la alegría, la dulzura, la verborrea, la tranquilidad o todo lo que ese ‘otro’ nos transmita. Pero, no obstante, cuando el amor es genuino todo eso puede desaparecer dejando al desnudo el hecho de que lo que amamos es la presencia del otro. Te quiero chueco, con un ojo colgando, con pocos dientes, sin pelo, ¿se te cayó el culo? más boludo que nunca, cada día más torpe, aunque no te rías. Claro que me encanta verte feliz, pero todo puede mejorar. Si hay vida, hay esperanza, y por eso hoy quiero que estés.