Arte, literatura y comodidad

Uno de los motivos de por qué no se lee literatura en la actualidad ( o se lee poco y nada ), pienso, es por la excesiva comodidad en nuestra sociedad occidental y la búsqueda de tal. Cuando el lector se enfrenta a un texto, debe moverse para interpretar, entender, reformular lo escrito. El lector es partícipe, no mero espectador. Esto no siempre pasa con otras artes, como las audiovisuales, o debería pasar, pero no se evidencia mucha receptividad, debido a la explotación del entretenimiento para con los sentidos de la vista y el oído. El arte, en esos casos, no siempre mueve, o la experiencia artística es limitada. Pero más allá de eso, si es una apreciación pobre o carece de vigor, lo paradójico del asunto es que para leer,como condición casi necesaria, se tiene que estar cómodo .

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Monólogo de Laurelio

En Argentina el 13 de junio se celebra el día del escritor en homenaje al nacimiento de Leopoldo Lugones ( 1874 ). Hago extensivo el saludo a todos mis colegas de otras latitudes.
¡Salud!

 

Cuenta el poeta que es poeta, y vive
con este engaño soñando,
despertando y poetizando,
y algún elogio recibe
por lo que su tinta escribe
que en cenizas se convierte
y con suerte vence a la muerte.
¿Qué hay quien intenta escribir
con metáforas y símbolos decir
en papel, por no gritarlo fuerte?

Cuenta el loco con su locura
que la soledad le ofrece,
Cuenta el narrador que perece
ante una musa y su hermosura;
Cuenta el vil mal sus proezas
cuenta el ladrón lo que pretende
cuenta mentiras y no se ofende
y en el mundo, en conclusión,
todos cuentan su ilusión
aunque ninguno comprende.

Yo cuento que estoy aquí
detrás de un papel en blanco
y cuento el cuento de un manco
que de un quijote leí.
¿Qué es el cuento? Una lección.
¿Qué es el cuento? Una ficción.
Un símbolo, una ilusión.
Y el menor cuento es hermoso:
que toda la vida es cuento
y los cuentos, cuentos son.

La inmoralidad de los inmortales

¿Qué perdura en este mundo? Una estatua ecuestre puede durar cientos de años, pero finalmente se funde y da nueva forma a otro jinete. Mi fotografía caduca a la velocidad de las noticias irrelevantes que salen con frecuencia cardíaca al tiempo que el rostro que la animó se avejenta con lentitud animal. La arquitectura garantiza un confort por un período más extenso que lo que duran apenas las penas, las glorias y el fatuo éxtasis de los triunfos. De parabienes, las cosas que compro y no se pudren ni corroen son viejas para el mercado en un santiamén y pronto darán vida a los cerros residuales de la civilización. Todo conjunto que se crea como construcción social es una metáfora del individuo, dando sensación de continuidad, un retazo de la existencia como síndrome del imperio, el mundo o la sociedad. La pilcha se desgasta, los pelos se caen, la sangre se dona. El berretín de que la vida es una sola fue apropiado para envilecer el consumo como mística del capitalismo. Las obras pictóricas se admiran durante siglos pero el vaivén del entramado artístico las relega al olvido. Los inmortales trascienden con su obra, o su obra trasciende la muerte, he aquí la inmoralidad sublime con que desentraña la cultura aquella pieza viva que descubre el hombre, como el Sol que ha estado allí, al unísono de su haz de luz, nosotros, las estrellas y el arte genuino. Esto lo revelan los beduinos al afirmar: nada será eternizado, lo eterno es siempre, de hecho polvo.

Síndromes

En el cúmulo del estrato de Estocolmo
Vive un viejo con un loro sobre el hombro
Te saluda con su ausencia de dentadura
Te sonríe entre la mugre el caradura
Te manguea unas monedas para el vino
Te agradece tras la papa el loro ladino.
Te marchás creyendo torcer su destino
De ebriedad, de pobreza y desatino
El hombre igual se empapa entre cartones
Es preferible a usar corbata y vender buzones
Dice el loro muchas gracias caballero
Usted sabe, todo se compra con dinero.
Incluso el vino, los dientes o el loro mismo
Por un rato te olvidaste de vos mismo.

Historias mínimas

¡Bienvenido, nuevo socio!
Haremos todo lo posible
por evitar lo sensible,
pensaremos todo por usted
administrando sus momentos de ocio.
Hemos descubierto un viejo truco:
hace años, nuestros asociados
simulaban alegría reflejados
al ver su rostro frente a sí,
por lo tanto, decidimos así
prolongar la herética diatriba
homologando la surrealista fachada
con nuestra anagógica cruzada.
Por lo pronto, no baje la mirada
y de sonreír usted no olvide
que nunca hubo un cielo arriba
tan sólo cámaras, descuide.

Sazonaremos la naturaleza
a los de afuera le daremos un pesto
pero tranquilos, a ustedes tuco.
Verá que aquí todo sabe a pureza
nuestro esquema y nuestra vara
de medir cómo vive el resto
que no adopta nuestro reglamento.
Para ellos tenemos sólo un lamento:
Al buen tiempo, Malacara.

El tejón

El intelecto se yergue como un Rey
En su sed de abarcarcar la inmensidad
Pero, triste, es jaqueado por un peón
Qué pone en evidencia su condición
De ser sólo una celda de la libertad
Y cae rendido cuando no hay más ley.

El relato relativo desentraña la maraña
De la cósmica comedia en su trama dramática
El misterio de la mística del tejón desteje
La intrincada intriga de la totalidad, total…