Extractos del Martín Fierro aggiornados

Los humanos sean sumisos
porque primero es la ley,
prudente es tener paciencia
con un bono en lo´ tamango.
Pa´ troden no hay un mango
hoy se paiga a los de ajuera.

Otro:

Junta esperiencia en finanzas
hasta para dar y prestar.
¿Quien la tiene que pagar?
entre impuestos y llanto.
¿veiron que no se televisa tanto,
Crónica exception, el sufrir y el llorar?

Uno más:

Hay hombres que de su ciencia
tienen el cerebelo atrofiao,
hay paivos que son porfiao´
y te arraistran a reincidencia,
ducho es el que ha pactao
rematar hasta su concencia.

Pinceladas X

Caminamos por la noche de Pehuen-Có con curiosidad. Los viejos dicen que sólo somos niños, pero ninguno lo cree así, salvo cuando corremos a mitad de cada cuadra ( que parecen de trescientos metros ) para alcanzar el haz de luz del foco que hay en cada esquina y nos tranquiliza. Pero no es miedo adolescente, sino aventura propia de la edad. Correr, sentir escalofríos, vértigo y opacar el silencio. Ya bajo la luz caminamos y nos reímos hasta que se acaba y empezamos a correr hasta llegar a ver el mangrullo. “Vamos que ya llegamos”, dice Paolo, y avanzamos haciendo retroceder la noche y la penumbra. En un momento que creíamos ( sí, en ese momento todos lo creíamos igual y no había disidentes ) olvidado aquello, la misma noche se hizo espacio para cubrir con su manto característico de naturaleza silenciosa y se nos ocurrió ( la idea, probablemente, haya surgido sobre un capilar en particular, pero en una amistad como la de esa edad la mente parece ser sólo una, que se comunica entre sí, a pesar de haber varios cuerpos sobre las cuchetas ) quedarnos despiertos hasta el amanecer y ver la salida del sol sobre el mar. Los grillos nos invitaban a descansar y el debate se prolongó hasta que Christofer se durmió y perdimos un soldado en la batalla contra la oscuridad. Paolo prendió la luz y discutimos el asunto entre los que quedamos despiertos. El reloj de Christofer nos indicaba velozmente que el tiempo corría. Estábamos cansados porque esa tarde le habíamos dado unas pinceladas coquetas al frente del asador de Brown y La Argentina. Nosotros lo llamábamos “El quincho”, pero sabíamos que ése era el nombre de otra parrilla más alejada de la playa sobre lo que sería céntrico. Quedó lindo el azul y blanco a pesar de que le faltaron las letras con el nombre del negocio. Sinceramente, lo desconocíamos. Al dueño lo llamábamos maestro, y sólo nos había enseñado cómo era la construcción del hornero, el trabajo del ave para el alojamiento de sus crías y el aprovechamiento de otras aves luego de abandonado. Todo esto lo hizo cuando todos intentamos derribar uno de ellos sobre un poste eléctrico, sin éxito, por suerte para el ave que hoy se esgrime en los billetes de mil. Después nos tomó cierto aprecio y nos regalaba algunas costillas o algún chorizo, hasta que nos ofreció pintar el frente del local. Teníamos el dinero, la barriga llena, sueño y otro por cumplir. ¿Cuántas horas nos separaban de la salida del sol? Lo ignorábamos pero queríamos averiguarlo. Entre los cedros hay una cama paraguaya que me sirve para reposar mientras hacemos tiempo para no dormirnos. Detrás de los árboles puedo ver las estrellas con la claridad del cristal. Todos son intentos de matar la noche. La luna, las estrellas, los focos –uno por esquina-, la televisión e incluso la música y alguna poesía, y sobre todo, las charlas. Igualmente, susurramos, porque los padres de Christofer duermen y se cansaron de ver el amanecer sobre el mar pero dicen que es maravilloso y debe ser cierto. Pero queremos la experiencia de primera mano. En un momento los susurros callaron y sólo se oye la brisa y los grillos que me acompañan a entrar en ese terreno privado que es el sueño. Al abrir los ojos, sobre un pino, una comadreja me observa con la curiosidad propia de nosotros. ¿Qué le llamará la atención? Quizá ha visto el amanecer. No hay estrellas sobre su cabeza y cuando me muevo un poco se aleja.
-¡Leo! –me dice Ariel- ¡No sabés qué bueno que estuvo!
-¿Son boludos? ¡Por qué no me despertaron! –les recrimino al verlos llegar.
-Tomá, mirá lo que te traje –dice Ariel, entregándome una estrella que devolvió el mar a la orilla del sol.

Millones

La pregunta del millón:
la gilada, ¿quiénes son?
¿Somos todos o nosotros?
¿Ellos? ¿Sóis vosotros?
¿Son los de la otra vereda?
¿Los sobrinos de Pereda?
¿La gilada es hoy por hoy
todo aquél que dice soy?
¿Los amigos de don José?
Soy tan gil que no lo sé.

 

De hostias

El carajillo, en el siglo XIV, era un lugarcillo remoto del reino de Castilla, donde la gente iba a comulgar y confesar sus atrocidades. Quienes acudían a tal antro de salvación eran principalmente allegados a la realeza: soldados, sargentos, verdugos, etc. Para cumplimentar con el formalismo epicospal, debían ir hasta allí despojados de alimentos y carroaje. Quienes veían llegar al carajillo a los pecadores, decían de ellos que tenían en el semblante rastros de fatiga, cansancio y hambruna, dando una impresión fuerte, como el sabor del ajo en la boca. Por ello mismo se los llamaba los cara de ajo, que luego se abrevió a los del “carajo”.Cuando la ciudad se convertía en un desierto o no se veía un alma en pena vagando por allí, y alguien preguntaba dónde están todos, se acuñaba la frase: Todo se ha ido al carajo.

Lluvia de dólares

Hoy les presentamos “LLUVIA DE DÓLARES” ( Brewster´s millions ). En un remake 3D de Walter Hill, nos encontramos con la historia de Brewster ( Richard Pryor ), un deportista amateur que se topa con un particular testamento de un finado tío: derrochando varios millones de dólares en un tiempo limitado sin quedarse un céntimo para sí, heredará diez veces lo que gastó. El dilema no es menor, para el espectador que sólo puede obtener dos millones al mes, ni para él, ya que el ritmo de gastos actuales se ve acotado a partir de la eliminación de las subvenciones estatales, recortes presupuestarios -sobre todo en educación globalizada-, cesantía de miles de sorrentinos autóctonos y, desde ya, la tan temida pero estilada inflación a mano alzada.


Mientras algunos festejarán que los números finalmente a Brewster “le cierren”, a excepción de una fábrica de infladores que negándose a interrumpir sus actividades, representará a algunas de las cuales tales tiempos son propicios en materia de creación de empleo, el mismo Brewster dilapidará la codiciada ( ¿por quién? ) suma obteniendo a cambio en el final del lapso un monto superlativo. Si el espectador cree que esta práctica de gastar precipitadamente para obtener réditos superiores no se condice con la lógica económica, sinceramente, no comprende de intereses incorpore sana, cada semana, manzana. El desarrollo es vertiginoso y la lluvia de dólares en la city favorecerá la concordia de los secuaces de Brewster, y para la otra, un poco más triste, está la solidaridad de sus hermanos, ¡che! Frases populares dichas en momentos inoportunos por gente de dudosa disciplina, como ser: siempre que llovió, paró; dan lugar a interpretaciones especulativas o inescrupulosas que, o bien, generarían corroídas cambiarias o interrumpirían tus vacaciones familiares intempestivamente. Por eso aconsejamos disfrutar de esta comedia dinámica y versátil, relajadamente con un gigantesco cono de pop corn flakes en la izquierda, para que vuestra crujiente masticación pueda haceros evitar escucharos los comentarios de vuestro vecino de butaca, que seguramente ya habrá visto la versión original. Con la diestra, podéis sosteneros un ejemplar de un periódico que esté al alcance ( de vuestro bolsillo ) sobre vuestra testa, para no mojaros.
A partir de esta noche, en todos los cines techados del país.

Religiones eran las de antes

Dólar nuestro que estás por las nubes
ponderado sea tu precio.
Venga a nosotros tu guía
hágase tu voluntad
así en tu tierra como en resto.
El alza nuestro de cada día dánoslo hoy
y perdona nuestras ventas
así como nosotros perdonamos también
a quienes nos lo venden.
No nos dejes caer en otro cepo
mas líbranos del yuan.
Amén

manos
——————————————————

Padrenuestro que estás dale verde
santificado tenemos que ganar
venga ya el gol nuestro cada domingo
hágase tu voluntad pongan huevo
perdona nuestros línea levantá la bandera
como nosotros si lo tiran al verde al bombo
no nos dejes caer dale campeón
y líbranos que la vuelta vamo´a dar.
Canten.

——————————————————–

manos2

Facebook nuestro que estás en la nube
recargado sea tu sitio,
venga a nosotros tu publicidad.
Léanse ya tus notificaciones
así en el sitio como en el correo.
La invitación nuestra de cada día dánosla hoy
y perdona nuestros comentarios
así como nosotros perdonamos a quienes nos etiquetan.
Y no nos dejes caer en otra red,
más líbranos del chat.
Amén.

 

Estado de bienestar

Todo está bien.
La música es sublime
Las poesías sutiles
La política generosa
La sociedad goza de buena salud
El hombre es altruista
La gente muy inteligente vive feliz
El amor brilla en cada esquina
La comunicación es fluida
El cine es trascendental
La televisión sacra
Los medios informantes son fieles al público
El electorado es educado
Los precios de las cosas accesibles
Y los colchones son muy confortables.
Buenas noches.