Errores gramaticales de la posmodernidad

El olfato suple las carencias de la visión. Un desecho puede verse como alimento si no lo olemos. El neoliberalismo huele muy mal y algunos se lo tragaron igual.

La necesidad del habla constante parte de una incomprensión o de la confusión que implica la comunicación esencial en la existencia. Los mudos saben todo y no les gusta escribir.

Muchos quieren agarrar: cosas, dinero, gente, a pesar de tener manos. Pocos son quienes tienen sensibilidad al tacto para tocar temas profundos (o piel) y que sientan recíprocamente.

El sentido de la vista del hombre común está exacerbado. Los ciegos perciben mejor que nosotros lo que está pasando con la sociedad y el mundo.

Debido a la atrofia auditiva del escucha posmoderno la esperanza de una salida feliz para el conjunto de la misma es nula.

De la estupidez, sálvese quien pueda.