El ocaso desencantado

Como una prueba piloto, dieron grandes resultados los reality show tanto como los talk show.
Hay gente que pide “una más” antes de que la noche se termine. Alguien que deschave a otro, una discusión anodina, un rumor que en lo más rancio del odio arraigado nos expele un grito eufórico para sacarlo y mostrarlo como prueba irrefutable de que todo sale junto con el sol.
Pero amanece oscuro, muy oscuro, y la luz eléctrica le da una continuidad que nos priva del instante, del momento. La atención está dirigida, las marionetas en el teatro ya no hacen reír. El director carece de rectitud. En futuro del 84, la energía se concentraba en el odio a los enemigos del sistema, que el mismo sistema había focalizado en una persona: Emmanuel Goldstein. Alta traición.

Los astros no tienen fin de semana. No hay fiestas de fin de año para las estrellas. La luna no se toma vacaciones. El sol, factor vital, se sonroja de vergüenza.

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Pronóstico para este invierno

Mucosidad en aumento.
Frío oseopolar.
Humedad pédica del 80% y subiendo.
Vientos helados, narices escarchadas.
Temperaturas que habrá que aguantar.
Repunte en ventas y precios de: frazadas, pulóveres, bufandas y bolsas de agua.
Incremento de la tasa de gripecidios.
Estornudos virales.
Pobreza bajo cero.

Próximamente ensayo

Títulos para eventuales ensayos:

-Orticultura y posmodernidad a la luz del alba y las pantallas.
-¡Qué pedo! Duración, calidad y composición de flatos en las redes sociales.
-Sel o no selfie. Cambio de carátulas en la existencia imaginaria en tiempos de posverdad .
-Todo es ya. En la era sin tiempo no hay tiempo para el ahora.
-Cómo rifar la atención con un par de clics y touchs ( esto sería una suerte de autoayuda ).
-El hedor de la palabra. Sobrevaloración de la opinión en épocas de individualismo extremo.
-¿Y dónde está el sujeto? El ser humano en el limbo de la masa abtrusa.

El futuro llegó

Quiero manifestar mi desacuerdo con todo lo que vino de la mano del progreso. A la vista está que no ha solucionado los problemas, la sociedad no ha mejorado, hay más entretenimiento es cierto, pero es justamente para que no lo cuestionemos y no tengamos tiempo para revertirlo. Las cosas tienen que volver a como estaban, por lo menos, cincuenta años atrás. Así que no sé qué hago escribiendo esto, ya que en ese tiempo no conocía la tierra, ni vos qué hacés leyendo esto a través de un medio que todavía no existe.

Código bocine

Tal como otrora gente especializada se comunicaba a través del código Morse, hoy día utilizamos en la calle un código implícito para la comunicación empleando la bocina. Era necesario explicitarlo, más que nada para aquellos que no están al día.

Tu – Dale que tenés el verde
Tu Tu – Ya cambió el semáforo, jetón/a
Tuuuuuuuuu – Apurate que el semáforo va a volver a rojo y llego tarde para hacer la siesta
Tu Tuu Tuuu – ¡Chau viejito/a!¿cómo andás?
Tuuuu Tuuuu – ¿No ves que estoy pasando yo?
Tuu Tuu Tuuuuuuuuu – ¡Pelotudo/a! ¡Andá más despacio!
Tuuuuuuuuu tu tuu – ¡Estás igual!
Tuu Tuuuuuuuuuu- ¿Te olvidaste quién tiene la derecha, la concha de tu madre?
Tuuuuuu Tu Tuuuuuu – Apurate o dejame pasar, forro/a
Tu Tu Tuuuuuuuuuuuu – ¿Y ahora qué mierda pasa que no avanzan?
Tuuuuuu Tuuuuuuu – ¡Andate bien a cagar!
Tuuu Tuu – ¡Remisse!