Cono de zonfort

Hace algún tiempo estaba de moda decir que todo fluye. Poco después, era honrado decir que todo vuelve. Hoy día, la corriente del neopensamiento eclipsado me invita a dejar mi zona de confort.
Lo que me pregunto es: si dejo mi zona de confort, teniendo en cuenta que no por haberlo olvidado no todo deja de fluir, y habiendo digerido la idea de que todo ha de volver, ¿no regresaré a mi punto de partida, es decir, a mi actual zona de confort? Con Fort, que en paz descanse, esto no pasaba…

( Hay un modus operandi en la sociedad que orquesta la idea de tomar ideas y ponerlas en boca de mayorías. Los gestores se ríen a carcajadas y hay quien, con escaso criterio, las toma en serio. El hombre no piensa per se y, cuando lo hace, entra en una dimensión sin límites donde el confort es lo de menos )

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Borrachín

¿Viste que la gente cuando quiere parecer fina, para hablar del borrachín dice que tiene problemas con el alcohol? ¿Qué nos quiere decir? ¿Que no encuentra la botella de ginebra? ¿Que se pelea con la cerveza? ¿Que lo persigue el vodka? ¿Que es maltratado o apaleado por el whisky? ¿Que pierde discusiones a diario con el vino tinto? O será que, en todo caso, tendrá problemas de salud y convivencia derivados de su alcoholismo. Por el respeto a la diversidad etílica, llamemos a la cosas por su nombre: al pan, pan y albino chino. Viva la patria. ¡Hic!

albino

Madrenuestra

Padre nuestro/Madre nuestra que estás en los cielos/las nubes
Santificado/Santificada sea tu nombre/tu gracia
Venga a nosotros/nosotras tu reino/soberanía
Hágase tu voluntad así en el cielo/la galaxia como en la tierra/el territorio
El pan/la galleta nuestro/a de cada día/noche dánoslo/a hoy
Perdona nuestros/as errores/deudas así como nosotros/as perdonamos a nuestros/as patrones/deudoras
No nos dejes caer en la tentación/el escarnio
Más libranos del mal/la sal.
Amén/Amalia.

PAREJA REZANDO

Movimiento

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La idea de que estamos yendo es un tanto pueril. Casi bordea lo ridículo. Lo sensato sería decir: hay movimiento. Pero ese movimiento es lo que da ritmo, vibración, que no es pendular ni lineal en tanto nosotros; tal vez en la acumulación de cosas. El fin es cesación de movimiento. Todo se disuelve, como mierda en el mar. Por tanto, podemos acordar que sí, estamos yendo, de cabeza a la mierda.

Confluencia

Hay dos fuerzas, dos modos de energía, que no llamaremos bien y mal, ni inteligencia y estupidez, ni luz y oscuridad, ni orden y caos, ni educación e ignorancia, que conviven en el ser humano y, por tanto, en la sociedad. La apariencia puede darse en una de ellas o en otra, pero en la balanza sideral de ambas hay un perfecto equilibro. A una de ellas podríamos llamarla Armonía y a la otra Discordia. Ambas, digo ambas, interactúan al nivel del pensamiento y, por ende, en el comportamiento de los seres. Es claro que donde reina Armonía, no hay lugar para Discordia; y donde manda Discordia, se esfuma Armonía. El estado de los seres más terrenales es la Discordia, en tanto que las almas evolucionadas viven en Armonía, pero el estado de los seres pueden variar tranquilamente. Cuando Discordia ha avanzado a un estado tal que se torna irreversible, aparece la Senilidad como una degradación de Discordia; en tanto, que cuando Armonía se ha estabilizado, desaparece en Sutileza, como ápice de Armonía. El ser humano se bate entre éstas fuerzas o energías -llamadas así por carecer de un término más apropiado- a lo largo y a lo ancho de la existencia. Lo que vemos como movimiento, actividad, es la interacción de éstas fuerzas. Cuando se debaten ideas, conceptos, cuestiones, son éstas fuerzas las que pujan por dominar. Cada una con sus beneficios y ventajas, en todos los tiempos, son éstas fuerzas las que seducen al ser humano, a la sociedad, a la naturaleza, y con su guía lo/la conducen a terrenos que con distintos placebos otorgan diversos tipos de gozo. Si bien, el fin último de éstas fuerzas es la felicidad de los seres y los modos pueden ser simulados, Discordia apunta a la felicidad a través de la supremacía, mientras que Armonía representa la felicidad ante la tolerancia del equilibrio de fuerzas. Por eso la supremacía de Discordia conduce a la Senilidad. Cuando Senilidad toca su fin, Armonía restaura el equilibrio original luego de inmensos sufrimientos para los seres y su confluencia con Discordia retorna a la puja habitual, tanto en el ser humano, la sociedad y la naturaleza. Cuando el ser humano habla, es posible reconocer Armonía, Discordia e incluso Senilidad, pero no Sutileza. Sutileza es quien reconoce éstos tres.

Buenos días

¡Buen día!
Se me ocurrió una idea. En vez de decir buen día, para hacernos los transgresores, digamos “okinawa“, que suena a amanecer despejado y sin lluvias. Cuando la idea se popularice, y todo el mundo se salude con okinawa de aquí, okinawa de allá, y nos resulte fatigoso, buscaremos otra opción, que puede ser diciéndonos “telaviv”, que es como decir que el televisor se nos hace el vivo de tan inteligente que es y de vez en cuando hay que apagarlo para recorrer las viñas del Señor.
¡Okinawa!