Lo que está pasando ( ensalada )

delfin-amanecer

La visión de la realidad varía de acuerdo a la atómica información ( desinformación ) que nos llega. El tiempo es acotado por el bombardeo de medios, mensajes, entretenimientos, quehaceres, etc. No hay tiempo para socavar la información y lo que comúnmente se digiere es lo que considera la mayoría, y hoy la mayoría ( por exigua que sea la diferencia ) gobierna. Si bien el mundo es uno, la totalidad, cada uno vive en su mundo personal y privado y ésto lejos de ampliar fronteras ( que sí lo hizo en el espacio virtual ) las fortaleció. Si a alguien no le gusta algo o alguien lo elimina con la facilidad de un clic o lo deja de seguir. Es época de zapping mental, en el que la carencia principal está en la comunicación, debido a que ésta se vio banalizada y se ha hecho vacua. Cualquiera puede oír ( si tiene el valor ) un discurso presidencial que carece de contenido alguno, y si tiene alguna medida para anunciar ( que en éste caso lo hace algún funcionario para que no se focalice su imagen ) se hace camuflada como Bergman, como el actual caso de las tarifas de gas desdobladas. Pero no me quiero ir por las ramas como hizo el Ministro de Medio Ambiente, hablando de política cuando lo que está pasando es en la vida cotidiana de la gente, de nosotros. Y volviendo a que toda visión de la realidad es parcial, ésta no escapa a esa regla. Se lee poco y se escucha menos. Hay doctrinas de pensamiento difundidas altamente acatadas como implícitas y no se refutan en el fuero íntimo, por la esperanza de que den alguna ventaja, como el materialismo, el positivismo, el monetarismo, el exitismo, etc. que son las que después rigen con rigor el modus operandi de las actividades y los debates a la luz del día. Los viejos de hoy no son los de antaño. Hoy no se los escucha, salvo contados casos en el seno familiar, porque quedaron fuera de lo que hoy circula como modo de pensar la vida, como filosofía. Y en ese reducto mental privado en el que se desenvuelve el hombre de hoy no queda espacio para algo que contraríe sus creencias, si algo lo hace se cambia de canal, de diario -si lee-, de persona. La sociedad-show no da espacio ni mucho menos tiempo para que se detenga, que es lo que hace el ejercicio de la lectura bien entendido. Se acumulan juicios y opiniones acerca de uno y del resto y ese es el movimiento que domina la escena. Si uno escucha la palabra profunda que no se basa en juicio ni opiniones sino en reflexiones y comprensiones es probable que no la entienda. Porque se ha eliminado en éste tiempo la necesidad y el anhelo de comprender en la comunicación. Y no hablemos aquí de los hipócritas cuyos artilugios de simulación se han vuelto más sofisticados. El deseo de comunicar y de ayudar es inherente al ser humano, tiene esa tendencia natural que luego puede llegar a verse eclipsada por las doctrinas antes mencionadas que lo llevan a un egoísmo pueril que va más allá de la mera subsistencia en una rauda carrera por acaparar que lo llevan a la vanidad de una existencia vacía, sostenida por la vulgar consideración de que otros están en la misma. Ese sueño infantil, se basa en la idea, la noción, de que las cosas por sí otorgan felicidad, desconociendo el mecanismo del deseo y de la cosa consumada, de allí que se produzca una carrera a ningún lado cada vez más veloz. Pero volviendo a la información y el conocimiento, el entretenimiento lo superó holgadamente. Los comportamientos son amoldados por quienes lo programan. Si bien uno opta en ciertas circunstancias, la idea de que la elección dirige nuestros pasos es fácilmente refutada por la realidad, cuando nos encontramos con cosas inesperadas o aquellas que patean el tablero de lo establecido. ¿Es posible vivir sin ideas que rijan? Digo que sí. Es más, las creencias son innecesarias y son estorbos cuando la realidad brilla e ilumina, dejando a las claras que hay esperanza siempre en el hombre, en su nobleza, en el amor, en la paz y la hermandad de cada átomo con el Universo. Verse aislado, como algo de separado de la belleza del cosmos, trae preocupación e inquietud y el anhelo de tomar algo para sí. Verse como parte de este Todo, material y espiritualmente, lleva a la calma y a la tranquilidad. Claro que esto no quita que uno se distancie de ideas que van en contra del mismo y de comportamientos perversos. En síntesis: uno adhiere a ciertas ideas, desde la niñez ( en ese momento algunas son esenciales para la subsitencia, pero luego no tanto ) hasta la madurez ( el hombre adulto no necesariamente madura ) y luego se mueve en base a eso preconcebido, y es precisamente allí donde radican sus males, que a veces es lo que cuesta ver. La vía introspectiva siempre estuvo abierta, pero al día carece de estímulos y de guías. La psicología es funcional a la neurosis que otorga con diploma la sociedad. La filosofía se ha vuelto productiva, pragmática, salvo contadas excepciones, alejándose de su fin. Se ha creado la noción de que un estado de vida penoso y vacío interiormente, es algo normal. Podrá ser el estado habitual en que uno vive, pero no es el único y no es normal. Lo normal es el bienestar. Finalizando, la vida nos invita al amanecer a conocer, a buscar, a descubrir, a compartir. El funcionamiento de la sociedad actual invita a cerrarse, juntar, comprar, juzgar y soñar dormido. Y a mí, particularmente, me fascina despertar cada vivo amanecer.

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Cono de zonfort

Hace algún tiempo estaba de moda decir que todo fluye. Poco después, era honrado decir que todo vuelve. Hoy día, la corriente del neopensamiento eclipsado me invita a dejar mi zona de confort.
Lo que me pregunto es: si dejo mi zona de confort, teniendo en cuenta que no por haberlo olvidado no todo deja de fluir, y habiendo digerido la idea de que todo ha de volver, ¿no regresaré a mi punto de partida, es decir, a mi actual zona de confort? Con Fort, que en paz descanse, esto no pasaba…

( Hay un modus operandi en la sociedad que orquesta la idea de tomar ideas y ponerlas en boca de mayorías. Los gestores se ríen a carcajadas y hay quien, con escaso criterio, las toma en serio. El hombre no piensa per se y, cuando lo hace, entra en una dimensión sin límites donde el confort es lo de menos )

Borrachín

¿Viste que la gente cuando quiere parecer fina, para hablar del borrachín dice que tiene problemas con el alcohol? ¿Qué nos quiere decir? ¿Que no encuentra la botella de ginebra? ¿Que se pelea con la cerveza? ¿Que lo persigue el vodka? ¿Que es maltratado o apaleado por el whisky? ¿Que pierde discusiones a diario con el vino tinto? O será que, en todo caso, tendrá problemas de salud y convivencia derivados de su alcoholismo. Por el respeto a la diversidad etílica, llamemos a la cosas por su nombre: al pan, pan y albino chino. Viva la patria. ¡Hic!

albino

Madrenuestra

Padre nuestro/Madre nuestra que estás en los cielos/las nubes
Santificado/Santificada sea tu nombre/tu gracia
Venga a nosotros/nosotras tu reino/soberanía
Hágase tu voluntad así en el cielo/la galaxia como en la tierra/el territorio
El pan/la galleta nuestro/a de cada día/noche dánoslo/a hoy
Perdona nuestros/as errores/deudas así como nosotros/as perdonamos a nuestros/as patrones/deudoras
No nos dejes caer en la tentación/el escarnio
Más libranos del mal/la sal.
Amén/Amalia.

PAREJA REZANDO

Aforismos IX

El sentido del humor provoca cierto temor en la gente, porque da la impresión de que en algún punto se vuelve incontrolable, y cuánta certeza hay. Por eso, el hombre común, se refugia en una pose revestida de seriedad ante el temor de desbocarse, pobre infeliz que no da cuenta de su posición irrisoria.
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La irrealidad es un poliedro irregular; la mires por donde la mires, siempre te va a dar qué hablar.
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Si todos entendieran lo mismo no habría necesidad de comunicación; con que uno entienda es suficiente.
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La palabra verdadera llega, toca, aún el tiempo; la falsa se reconoce, se desvanece y así perece.
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En época de mensajería instantánea y volátil, un mensaje perenne o duradero es el único certero.
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Soñar es dormir en la muerte y despertar es vivir el sueño.
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El efecto de la literatura en el siglo XXI sobre el lector es como la televisión de la década del 50, apagada.
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La conciencia habla continuamente, pero en un lenguaje que nadie comprende.

Cada uno

El pibe de treinta jugando a la play.
La dama tomando mate cocido mirando a Legrand.
El repartidor de helados, de día, de noche.
El zapatero, el verdulero, el arquitecto.
Mi hija juzgando un baile por soñar.
El que observa a los muertos caminando en Netflix.
Cada uno de los que publican perritos en facebook.
Coloque aquí sus últimos 3 números del dni.
El desempleado, el que cerró su comercio.
El diputado y su hijo, el que trafica drogas.
El que te insulta y el que te elogia.
La mujer policía y el hombre invisible.
El presidente y la reina del Calafate.
Abuelito dime tú. La ministra de Seguridad.
¿Sala? ¿Maldonado? Natalia Natalia.
El que dice viva la patria. El que la vende.
El negro, el pobre, el cabeza, el gil.
El que madruga y ni Dios ayuda.
Hace rato que no te menciono a Lázaro.
El que trabaja, el que vive, el que duerme.
La que dice Hola Susana. La que dice chau chau chau.
La que piensa en los demás y el que los jode.
El que no le interesa y el que tiene algún interés.
El bondadoso, el amable, el noble, el sensible.
El burgués, el timbero, el vicioso, el virtuoso.
El que tiene, el que no, el que es, el que no.
El que goza, el que sufre, el que come, el que no.

Cada uno es un voto.