Reptiloides

Hay que decirlo: la gente se trastorna con facilidad. Lo fácil sería culpar al dinero, al sexo, a las drogas, al rockanroll, al reggaetón, al alcohol, a la iglesia, a la política. Pero lo sensato es decir que no es tan sencillo. La neurosis se ha vuelto norma en las últimas décadas, lamentablemente. El móvil del trastornado puede ser muy variado y abarcar desde el deseo, la ambición, el poder, el anhelo, el éxtasis, el sueño, el insomnio y demás. Por lo corriente, es razonable considerar a todo el mundo como un trastornado, al menos en potencia, y, en todo caso, tendrá tiempo de demostrar su cordura, al revés del sistema judicial. Ésta cláusula, éste anticipo, nos permite justificar su accionar, el accionar del mundo, como preso de una gran lógica: la lógica del trastorno. De ésta manera, los comportamientos templados estarían acompañados no ya de la razón sino de un temor a caer en la lógica del trastorno que acompaña el movimiento pendular de la sociedad. Las discusiones fútiles, la violencia radical, el voto ignorante, la risa insensible, la actuación para cámaras, la voz en off, la palabra hiriente, el maltrato no sólo animal sino entre humanos, y todo lo demás no serían parte de un supuesto caos universal, sino que se enmarcarían mansa y fielmente al trastorno, lógico de los tiempos que vivimos, que sería el orden social y el status quo. Si, por casualidad, ven alguien demasiado cuerdo por ahí, sereno sin inquietudes ni problemática creciente, es muy probable que su origen esté más allá de las galaxias conocidas, lejos del trastorno general de la tierra que habitamos.

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El juego de los medios

Los medios proponen el juego, el joven de imaginación acelerada se prende; todos se anotan a divulgar y difundir qué se ha dicho, qué se dice, qué se supone, qué se habla. El juego es un direte, una parafernalia de dimes, un trascendido de opiniones, un montaña de juicios que se intercambian a la luz del día, al caer la noche, cara a cara o pantalla mediante. Si se ven palos a la gente, de ejemplo, lo que cuenta no es eso sino lo que se supone que han hecho para merecerlo. Todos merecemos algo, algo mejor, algo peor. Si se sacan las pensiones, se dice que eran todas truchas; si militan, buscan el choripán gratuito; si se quedan sin empleo, deberían buscar la felicidad en otro ámbito o son todos ñoquis; y así, siguiendo, los hechos ya no tienen peso, todo se queda estancado en el nivel de la palabra, pero no de la palabra que trasciende esos hechos, sino de la opinión y la valoración. El carácter de humano no aplica a mercenarios, donde lo que importa es el número, la cantidad, el papel a contar. Para ellos, siempre hay una justificación para lo degradante, lo aberrante, lo inenarrable, y eso es lo que se pondera por encima de los hechos. La justicia es para quien tiene cómo costearla, y el resto que se joda bien jodido. El chico piensa en sí y actúa para sí como modo de protección, de defensa, de autopreservación; pero al crecer no siempre esa condición infantil cambia en pos del bienestar de la totalidad. ¿Para qué se cobran impuestos? ¿Para pagar intereses a los apostadores financieros o intereses de deuda centenaria? Está bien que el grueso no sepa ni le interese la macroeconomía, pero actuar de modo justo es lo que hace a la sociedad más justa, si es que a alguien le interese que haya algún tipo de justicia. Pero parece que no, que a nadie le interesa ser justo pero reclama la justicia cuando lo imprevisto le sobreviene o lo toca de cerca. Nadie quiere al parecer salir del confort y la minucia de su propio ombligo. Es bueno cuidar lo propio, su familia, sus amistades y seres queridos, pero a la hora de pensar, el resto no puede quedar afuera, a la deriva, a que se ocupe tata Dios, la Providencia, o el mercado, porque es claro que no lo hará. Es lógico que los funcionarios se llenen la boca hablando de ello, tanto entre gobiernos como entre episcopados, porque de eso viven muchos, pero en los hechos se ve el desinterés. La gente lo que tiene en concreto es a la gente, primero a uno y después al resto. Primero uno, que no es poco, ya que es el terreno donde se puede trabajar y todo puede florecer y fructificar. Y después la gente para compartir flores y frutos. ¿ Hay algo que tenga mayor sentido ? La felicidad, en todo caso, es un terreno de doble vía, una avenida para compartir, bienes, dones, conocimiento, sentimiento. En los medios, lo que sucede es parecido a lo que le pasa a los caballos que tienen la vista forzada a mirar recto el camino: el medio propone y te deja un estrecho espectro de pensamiento para moverse y no salir de ahí. Una dualidad donde todo es malo/bueno, lindo/feo, útil/inútil. Esto es reducir la posibilidad inagotable de la conciencia a un mero clic, donde el televidente es un péndulo oscilante entre me gusta y no me gusta.

Breve raconto de la actualidad argentina

Mientras algunos piden que todos los k sean encarcelados, empezando por la mafiosa banda Kiss, siguiendo por Kranevitter, Kichiloft, Karl Marx y los integrantes del Ku Kux Klan, otros reclaman la renuncia del gato con botas, al tiempo que solicitan a la embajada venezolana le dé asilo a Lanasta, porque aquí no lo soportan. A todo esto, el diario Clarín vende ejemplares de a miles, pero nadie sabe si se lee más allá de sus titulares, por lo que sus redactores se gastan inútilmente en vociferar sus patrañas para su numeroso séquito de aduladores. Entre tanto, Elisa Lilita Carrió prepara cientos de denuncias al día, hinchándole soberanamente los huevos ( poché ) a jueces, fiscales y abogados en general que no ven cesar su trabajo en pos de una justicia terrenal que nunca llega. La que sí llega, es la divina, pero la Divina comedia, ya que Dios mismo se viene hurgando el ombligo desde aquél fatídico séptimo día en se dispuso a descansar. La Cámpora, por su parte, no deja de cometer crímenes alevosos en contra de la humanidad al ofrecer jugosos y grasosos choripanes en cada marcha donde tiene oportunidad, con lo que la vanguardia vegana pone el grito en el cielo contra esta organización criminal. En relación a ello, la banda de forajidos de trolls de Marcos Peña Braun sentencia con cada comentario en las redes su disgusto por aquellos, y los votantes del globo aerostático lo repiten sin tomar nota de dónde y de quiénes surgen tales ideas. Clark Kent, que había fallecido supuestamente, ha resucitado para radicarse en la Argentina, donde tiene más trabajo, pues los malhechores superan holgadamente a su archirival, Lex Luthor. Larreta, pariente directo de éste último, sigue inaugurando trolebuses para beneplácito de los usuarios de transporte en la Capital. Debido ( De Vido caerá tarde o temprano, no desesperen televidentes ) a la lluvia de inversiones, se han anegado varias calles en todas las localidades del país, que rebasan de dólares frescos, dólares canadienses, dólares australianos, dólares alemanes, dólares azules, dólares dolorosos y patacones. Las lebacs le dan un respiro al ciudadano común, que puede a través de éste instrumento financiero costear los exiguos montos de las facturas de luz y gas. Del agua mejor no hablemos, agradezcamos que todavía tenemos, que todavía es potable, que todavía bebemos, que todavía la podemos pagar. Por su parte, el ministro de Energía J.J. el yaya Aranguren vaticinó que los próximos tarifazos serán menos dolorosos, pues cuando se concreten muchos conciudadanos ya habrán muerto, sea de frío, de hambre, de desesperación, de depresión, de locura, por asesinato o por convicción. Y cuánta razón tiene, no se lo neguemos por las dudas que anticipe el nuevo aumento en las tarifas. Triaca, a su vez, dice que paritarias las pelotas, y le regaló un set de fútbol número 5 a cada gremio para que se diviertan y no se preocupen por el dólar, que como es sabido, a nadie le importa en la Argentina. Vidal afirma que la provincia está saliendo del pozo y pronto va a estar mil, mil quinientos metros por encima del nivel del mar. Vaya novedad. Entre tanto, Bruno Díaz se jubiló pero no recibe los medicamentos que el PAMI solía proveerle por lo que inició la campaña para que vuelva la yegua. Plata, el caballo del Zorro, más que contento, con la pija al palo. El té y la yerba no dan tregua a la inflación, pero los autos importados apenas suben un 3 o 4%, por lo que no es razón de alarma. Las pilas de los controles remotos dejaron de cambiarse desde el 10 de diciembre de 2015, lo que da un grado de alegría a todos los televidentes que sueñan con bailar. Mirta dice que los dedos en v son señales de que vienen de otro planeta, como en V invasión extraterrestre, lo cual generó descontento en el narcomenudeo y comenzaron a hacer otros gestos, como pasar el índice por un anillo entre los dedos índice y pulgar de la otra mano y cosas así. Durán Barba cobra casi tanto como Porcel hijo, es decir, como los barrenderos privatizados, y Víctor Sueiro se tomó la molestia de resucitar para decir que, al final, del otro lado del túnel, hay un pasaje de regreso a ésta tierra de miserias.

Aforismos VIII

Así como un guante cubre los dedos de la mano de un mismo cuerpo, las ropas cubren los distintos cuerpos de un mismo Ser.
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Las impresiones se suceden llegando a nuestros sentidos hasta el deceso, pero no colman nuestra sed de conocimiento.
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El nacimiento y la muerte son las tapas de un libro por escribir que será incinerado.
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Ver está directamente ligado al conocer. Lo que se ve es lo conocido, así lo hayamos aprendido erróneamente.
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Los caminos que conducen a ningún lado son muchos, variados y están muy bien publicitados por gente que dice haber llegado.
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La desilusión es la regla de la vida. El manto ilusorio que cubre la realidad, el truco.
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Al ciudadano común no le interesa el arte, y a la sociedad sólo le interesa en tanto brinde una forma de explotarlo; los que se interesan por lo artístico o bien son artistas o son artistas en potencia.

Desvaríos varios

Estaba pensando, y cuando empiezo a pensar todo gira vertiginosamente, incluso la cabellera, los vellos nasales y púbicos, se me eriza la piel, las uñas se agrietan, las pupilas se dilatan y el iris cambia de color, en fin, todo se revoluciona como la gente a la hora de votar, cuando se excita con alguna esperanza e ilusión de que todo va a mejorar sabiendo, no obstante, que difícilmente lo haga, y no es por ser pesimista, sino que está comprobado científicamente ( y la ciencia por más que nos caiga mal no se la puede catalogar de pesimista, sino más bien un exacerbado realismo ) que la tendencia es a la decrepitud cultural, al abismo episcopal de la estolidez. ¡Oh hermanos! ¿Qué futuro les espera a nuestros nietos? Deberán pagar en dólares las deudas contraídas por un grupo de desfachatados, qué digo nietos, ¡bisnietos! ¡tataranietos! Que deberán dedicar su tiempo a la maquinaria productiva tan sólo, no para su subsistencia, para la subsitencia del sistema. Y qué decirles a ellos que aún no han nacido, ¿deberíamos abrir el debate espontáneo de legalizar el aborto? ¿Y quién va a pagar la deuda centenaria? Otro de los temas que nos apabulla a diario es ¿dónde está todo lo robado? ¿En Calafate? ¿En Panamá? ¡Qui lo sa! En ésta varieté se vota lo menos pior. Antes había políticos de todos los tintes y estigmas, pero los actuales dicen no ser políticos, tonces, ¿qué mierda son? ¿Presarios? ¿Negociantes? ¿Mequetrefes? ¿Dadivosos? Nadie lo sabe, es una de las incógnitas de la posmodernidad, como aquella que inscribió en la historia la simpatía por los globos amarillos. Votemos, apresurémonos a votar, que el hambre arrecia y el dólar sube. Despidamos la época del salario que se medía cara a cara con la inflación. En la actual, no cuentan los salarios sino los réditos y los dividendos, esos nunca cotejan con la inflación porque son otros números, números generalmente primos y en moneda estadounidense, fuck. Mi perro no come soja, el canario tampoco, el chancho del vecino menos y mis amigos la detestan; no obstante el precio de la soja marca las tendencias del mercado del dólar futuro, si serán turros, y consecuentemente llevan a los alimentos ( esos que comen todos ) a la alza constante cotidianamente que nada tienen que ver con el pinche 11 por ciento de inflación del que habla el Indec. El Indec no es que mienta, sino que apunta a otra nicho de gente. Nosotros los boludos, creemos que miden la inflación para que saquemos conclusiones: “Bueno, no es tan alta”; “4 mil de gas se puede pagar”; “Hay gente que está peor y sin trabajo”, etc. Pero no, los índices sirven de base para otros negocios ( ya no hablamos de negociar salarios, tómalo o déjalo ) financieros, especialmente para inversores de alto rango, que son los que pagan los medios y la información que circula para mantener a la sociedad en cautiverio. Y si hablamos de cautiverio, pronto tendremos horneros en nuestras billeteras ( bueno, los más afortunados entre quienes aún utilicen moneda local ) y por qué no guanacos y tarucas. Qué lindo, no me digan que no. No me digan que no estaban cansados de ver a Rosas & Co. Porque nadie ha hecho por la patria más que los que señalaban, como una especie de Indec literario, los desmanes que hace en la región el neoliberalismo y sus agentes, locales o mediáticos, engañando al pobre perejil como uno, que vota y se cree, control remoto en mano, que está eligiendo algo cuando la mayoría ya optó por él su destino. Y qué va a ser, mi viejo, la tenemos adentro… a la patria. Y para conocerla mejor, qué mejor que recorrerla para saber de primera mano cómo todo se hunde, que lo hecho dura cuatro años y después cualquiera lo tira por la borda, jugando con la ilusión de quienes observan la realidad y el sufrimiento como si se tratara de una película. Por eso es una suerte que todo se vaya llenando de bicisendas, porque podremos recorrer las viñas del Señor sin tener que costear los aumentos bimestrales de combustible. Pero estoy pensando todo desde el punto de vista monetarista y me desvío del foco de atención que me llevó a plasmar en éstas líneas lo que les iba a contar. ¿Y qué les iba a contar? Ya no recuerdo. ¡Pucha! En fin, tendré que inventar algo, crear algún tema que cale hondo, sacar un conejo de la galera… podría ser. El hombre apegado a lo terrenal, se arrastra, piensa bajo, vive entre gusanos y cucarachas y aplaude a los roedores de la civilización, cuyo estigma es sobresalir entre aquellos que serpentean. Aquél que ve un pájaro volar, cuyo pensamiento se eleva y no se limita a la tierra, que surca los cielos, los mares, el espacio sideral, ese corre el riesgo de caer entre gusanos, pero nunca olvida el infinito y paciente cielo. Por eso es importante alzar la vista y mirar los corazones de la gente, no la vestimenta y el maquillaje. Sentir que su dolor es mi dolor, su sufrir es mi sufrir, entonces ahí se puede hacer algo y la palabra puede llegar. Porque es ahí, en el inmenso corazón existencial, donde nos reencontramos en la unidad del Ser. En síntesis, es donde verdaderamente vivimos y nos fundimos.

Nuevas definiciones de la RAE 3

Tomá nota, artistócrata.

Viscoso: oso estrábico.

Menester: dícese de aquellos que son menos que Ester.

Novela: preferentemente usen lámparas.

Resignación: Asignación Universal a la Renta Financiera.

Corazonada: enganchar el corazón en el anzuelo como carnada.

Asaltar: todo el mundo a mover los pies.

Supuesto: el lugar que ocupa Usted.

Loma: vendría a ser lo mejor.

Pasatiempo: realidad relativa del reloj, pues no existe tiempo estático.

Pensamiento: digo que suelo pensar pero no es cierto.

Variedad: la edad de varios.

Odio: ¿Por qué Dios mío me sucede esto?

Noche: eso no, amigo.

Maravilla: barrio humilde habitado por Maras.

Cautela: tela de caucho.

Inconexo: incomunicado busca sexo.

Índice: Indio hablando de tal cuestión.

Opaco: otra opción para variar de estupefacientes.

Cataplasma: nueva generación de televisores H.D.

El paso del tiempo

¡¡Cómo pasa el tiempo!! ¿Cómo pasa el tiempo? La noche sigue al día, el día a la noche; al amanecer el mediodía, a la tarde el atardecer. Cae la noche y le sigue el día, y así sucesiva y extensivamente. Al invierno le sigue la primavera, al fin del calendario un nuevo almanaque; al verano le pisa los talones el otoño, y tras éste llega el invierno, crudo y frío. A agosto lo sigue septiembre y al martes, indefectiblemente, le sigue un miércoles. ¿Y qué hay después de un sábado? Claramente, un domingo. A las tres pm le sigue las 4pm y, tras la medianoche, comienza un día antes de que amanezca.
Así pasa el tiempo, y yo pensando cómo pasar el tiempo.