Lluvia de dólares

Hoy les presentamos “LLUVIA DE DÓLARES” ( Brewster´s millions ). En un remake 3D de Walter Hill, nos encontramos con la historia de Brewster ( Richard Pryor ), un deportista amateur que se topa con un particular testamento de un finado tío: derrochando varios millones de dólares en un tiempo limitado sin quedarse un céntimo para sí, heredará diez veces lo que gastó. El dilema no es menor, para el espectador que sólo puede obtener dos millones al mes, ni para él, ya que el ritmo de gastos actuales se ve acotado a partir de la eliminación de las subvenciones estatales, recortes presupuestarios -sobre todo en educación globalizada-, cesantía de miles de sorrentinos autóctonos y, desde ya, la tan temida pero estilada inflación a mano alzada.


Mientras algunos festejarán que los números finalmente a Brewster “le cierren”, a excepción de una fábrica de infladores que negándose a interrumpir sus actividades, representará a algunas de las cuales tales tiempos son propicios en materia de creación de empleo, el mismo Brewster dilapidará la codiciada ( ¿por quién? ) suma obteniendo a cambio en el final del lapso un monto superlativo. Si el espectador cree que esta práctica de gastar precipitadamente para obtener réditos superiores no se condice con la lógica económica, sinceramente, no comprende de intereses incorpore sana, cada semana, manzana. El desarrollo es vertiginoso y la lluvia de dólares en la city favorecerá la concordia de los secuaces de Brewster, y para la otra, un poco más triste, está la solidaridad de sus hermanos, ¡che! Frases populares dichas en momentos inoportunos por gente de dudosa disciplina, como ser: siempre que llovió, paró; dan lugar a interpretaciones especulativas o inescrupulosas que, o bien, generarían corroídas cambiarias o interrumpirían tus vacaciones familiares intempestivamente. Por eso aconsejamos disfrutar de esta comedia dinámica y versátil, relajadamente con un gigantesco cono de pop corn flakes en la izquierda, para que vuestra crujiente masticación pueda haceros evitar escucharos los comentarios de vuestro vecino de butaca, que seguramente ya habrá visto la versión original. Con la diestra, podéis sosteneros un ejemplar de un periódico que esté al alcance ( de vuestro bolsillo ) sobre vuestra testa, para no mojaros.
A partir de esta noche, en todos los cines techados del país.

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