Dar: tesoro de la humanidad

Que tu vida sea un constante dar
un despojo, no una transacción.
Bríndate por completo, da todo de tí
que no hay recuerdo en la eternidad
y no existe mayor bien que la libertad.
Da todo ( pero, qué joder, dámelo a mí)

Anuncios

Fórmula 1

Todos con sus mentiras te van a pasar
su fórmula o receta de felicidad,
pero la mía no te la pienso dar
porque es secreta y es de verdad.

Escena de la vida cotidiana en el teatro universal de la existencia

“El intelecto en su afán por abarcarlo todo ve la cima de su máxime alcance y se rinde ante la inmensidad del vacío absoluto. En su regreso se reconoce como la expresión de aquello de lo cual era, como parte, todo.” Uno.

En la escena se ve a la reina ( queen ) interpretando el papel principal delante de las puertas ( the doors ) de la inmensidad.

La reina exige: I want it all, and i want it now ( lo quiero todo, y lo quiero ahora ).

Las puertas claman: Come on baby, light my fire ( vamos nena, enciende mi fuego ).

La reina aclara: It’s a kind of magic. One shaft of light that shows the way ( Es un tipo de magia. Un rayo de luz que muestra el camino )

El Nirvana es así alcanzado: With the lights out it’s less dangerous. Here we are now. Entertain us. (Con las luces apagadas es menos peligroso. Aquí estamos. Entreténnos. )

La cabeza rueda por el piso. El cuerpo cae y luego de un momento, como el ave Fénix, resurge y levantándose aparece en él el bello rostro de Isabel, la católica, entonando: Oh, yes, i´m the great pretender ( Oh, sí, soy el gran farsante ).

Aplausos.

Cae el telón. Unos niños juegan al fútbol con la rubia testa. La madre de uno de ellos se dirige a reprenderlos, pero personal de limpieza la detienen aclarándole que el escenario es desinfectado diariamente con Lisoform.

Dudas

El universo está lleno de cosas
cosas que se parecen a otras cosas
también hay cosas únicas, pero
todos las ven parecidas a otras cosas.
Las cosas son apariencias de cosas,
de cosas de apariencia dudosa.
Y hay dudas que aparentan ser cosas
y todos se preguntan: ¿Y esto qué es?

Pinceladas VIII

¿Queda alguien en Punta Alta que recuerde cuándo se le cambió el sentido a las palabras? Tengo un mundo de sensaciones que te quiero regalar, pero no es un mundo, es un cúmulo, como cada persona. La publicidad lo decía como bondad, porque así se lo suele creer, para no considerar la posibilidad de fraude. Es más sencillo la pasividad de aceptar el engaño que el rol activo de considerarlo. La palabra mundo se refiere al todo, pero ahora sólo se suele utilizar para designar un conjunto, el cual es un reducto. Entre esas cavilaciones andaba cuando llegué al reducto laboral y me vi rodeado de cúmulos, cada uno en su mundo vacío. Pero cada tanto, el hechizo se rompía y nos encontrábamos en el mundo, tal vez por alguna gracia que nos hacía reír o un sentimiento añejo que nos despertaba en la unidad de esa realidad. La única. Pero eso duraba poco y las espacios que separaban unos cúmulos de otros eran abismos en el tiempo que procurábamos cruzar con la cordialidad del ambiente laboral. Aunque sólo era en nuestra imaginación donde estos cúmulos tenían lugar y no en la realidad donde nada nos separaba. Más abajo, estoy separado de mis compañeros por algunas paredes o vidrios cubiertos con cortinas que le dan cierta privacidad a las actividades de cada uno. Pero a mi lado, sin paredes ni cortinas que separen los ambientes está Marisa, que cada tanto baja de su nube y me dibuja una sonrisa. Entonces, le retribuyo con pinceladas de caricias que no ensayé, pero igual la alegran, sin preguntar si fue improvisación pura o espontaneidad natural y me ofrece un café. Acepto sin condiciones y me envuelve una nube de sentimientos mientras la veo alejarse por el pasillo. Después llueven lágrimas y algún sudor por la frente, que seco con el pañuelo bordado, y ahí me doy cuenta que el aire acondicionado no está funcionando. Llamo al encargado del mantenimiento para comunicarle el desperfecto, pero me da ocupado. Me levanto para ir al baño y la silla se me queda pegada en el pantalón. Estimo que ha sido otra broma de Abel. Camino con la silla a cuestas por el pasillo y escucho una carcajada cuando paso por su oficina. Sin dudas fue él, pero no me detengo pues el baño me está esperando impaciente. Al entrar, trabo la puerta con el pasador y me saco el pantalón con silla dejándolos en el piso. Cuando me doy vuelta, quiero levantar la tapa del inodoro y observo que está pegada al mismo. Busco los tornillos de plástico en la parte de atrás, se los quito y con toda la fuerza arranco la tapa. Después, al pantalón no logro despegarlo de la silla ni viceversa, por lo que me lo coloco con silla y camino hasta la oficina de Abel. Él se recuesta sobre la silla en la que está sentado y la hace girar con aires de triunfo dando vueltas sin detenerse ni brindarme una solución. Bajo las escaleras de entrada con la silla a cuestas ante la risa contenida de algunos curiosos y, al llegar al estacionamiento, me quito pantalón y silla para subir al auto, dejándolos en el asiento trasero. En algún tramo del trayecto a casa, hay un control policial y me veo obligado a detenerme. Una mujer policía me pide la documentación y, al verme en calzoncillos, me pide que descienda del vehículo. Trato de narrarle lo ocurrido, pero no me cree, a pesar de que intento mostrarle la silla detrás. Enseguida, me pide que sople sobre una boquilla de plástico. Pero cuando estoy por soplar, estornudo sobre el uniforme de la agente, quien se ve ofendida y molesta al ver la excreción en su vestimenta y, en un rapto de asombrosa destreza y potencia, me esposa y me sube al patrullero sin que pudiera ofrecer resistencia. La lluvia torrencial que cae mientras viajamos hasta la comisaría me da la sensación de que bajo ese manto de nubes los cúmulos que nos separan se disgregan y se conforman en aquél, pero al llegar, entre dos oficiales, me dejan en un vetusto calabozo confirmando la separación. ¿De qué se me acusa, oficial?, le pregunto. Ebriedad y resistencia a la autoridad, me dice antes alejarse y dejarme en la soledad del mundo y alejado de otros nubarrones.