Técnicas para combatir el bloqueo creativo

En ciertos momentos del acto creativo, los escritores ( y otros artistas ) nos encontramos con momentos de bloqueo creativo y es necesario acudir a ciertos métodos y/o técnicas para suscitar la inspiración.
A continuación, detallo algunas técnicas para combatir el bloqueo creativo:
1- Bloquear contactos en face al azar. Éste es un método frecuente que utilizan los grandes escritores para romper el círculo vicioso del bloqueo.
2- Hacer un ducto por el que pueda fluir la inspiración. Se pueden utilizar maza y cortafierro hasta que la inspiración brote como en un reguero. También se admiten el uso de tornos y taladros, con cuidado de no mojar las herramientas porque las necesitaremos en bloqueos posteriores.
3- Bloquear alguna entrada pública. Puede ser la de un cine, un banco o algún estadio. Se puede solicitar la colaboración de otros artistas que están bajo el mismo encanto para bloquear completamente dichas entradas y, de ser necesario, se pueden quemar algunos neumáticos. Si nos detienen por alterar el orden público, seguramente en el calabozo tendremos varias historias para escribir.
4- Buscar una palabra en la vestimenta de la primer mujer que veamos en la calle ( tiene que ser mujer, con hombres o niños no funciona ) y dejar que se disparen asociaciones libres. Anotar todo con celo y unir con flechas para darle forma a la pieza literaria.
5-Buscar inspiración en temas habituales, como el bloqueo literario y escribir libremente de él. Se puede apelar a todo tipo de recursos como:
-metáforas
-rimas
-anécdotas
-parábolas
-anáforas
-pitágoras
-raíces
-sobrinas
-sinónimos
-o números primos.
6-Preparar una infusión con hierbas silvestres de recolección propia. Tienen que ser hierbas que desconozcamos y, a medida que las vayamos recolectando, deberemos investigar su género, especie y familia, además de ubicar con precisión su origen, todo sin consultar enciclopedias ni a un biólogo amigo. Luego, sí, tras beberla podremos destrabar el bloqueo.
No hay que caer en la técnica fácil de plagiar, salvo que esa sea la forma de ganarnos la vida.

Bueno, hay muchas maneras de salir de las garras del bloqueo, pero ahora las tengo en el cuello y me dice que no agregue mucho más por el momento.

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Pinceladas V

Parejas, familias y amigos están congregados alrededor del mate en torno a una estatua de San Martín que pronto será reemplazada por la de un yaguareté o un guanaco autóctono. A la historia siempre se le puede agregar un antes, como lo hacían las hipótesis paleontológicas ampliamente difundidas y aceptadas, total pocos se iban a dar cuenta del fraude y si se lo contradecían abiertamente se los iba a tomar por locos. Por eso había que andar con sigilo. En el monumento había varios grafittis que las últimas pinceladas no habían alcanzado a cubrir bien. Una niña andaba en bicicleta y un chico lo hacía en una patineta eléctrica, ambos contentos y sin dilemas en su inocente pureza original. Desde esa posición en el parque se pueden observar las construcciones alejado del ruido de la ciudad e impregnado por la vida natural que allí se presenta. Pero había que volver, hay que volver tarde o temprano. Bajé por la pendiente hacia la calle 11 de septiembre y varios obreros de la construcción hacían su aporte a la arquitectura puntaltense. Ruidos de palas, mazas, cortafierros, taladros, amoladoras y hasta alguna hormigonera en tan solo cien metros daban cuenta del ajetreado trabajo de los albañiles y sus peones con el que finalizaban las labores esa tarde. Desciendo la empinada calle Espora y por delante cruza un colectivo repleto de hinchas con banderas y entonando cánticos o insultos cantados. Es una visión de otro tiempo, en enero no hay fútbol en la ciudad. Igual me parece que son fanáticos de Comercial de Ingeniero White. Algunas  luces del tendido eléctrico ya se encendieron a pesar de que todavía el sol no bajó. Para contribuir al ahorro de  energía que propone el gobierno le pido una gomera a un chico que se entretiene tirándole a unos pájaros y en el primer intento le doy al foco. Por un momento soy el niño que no sabe nada del vandalismo que se habla en las noticias. Intercambiamos roles, avanzo y me alejo. Me detengo frente a la fachada de una casa mal pintada. Por el ladrido de los perros me doy cuenta que es mi casa y me observo a través de las paredes sentado escuchando música de Bill Evans que los sonoros escapes de las motocicletas que pasan por la cuadra no permiten apreciar en plenitud. Atravieso las paredes y estoy otra vez en la vereda caminando. Mis hijas me saludan al llegar con amigas e intercambiamos besos y una breve conversación acerca de dónde andaba cada uno, cómo estuvo el día y otros diretes. Sigo con rumbo oeste según indica la brújula, ahora apurado porque son las últimas horas de vacaciones y aún no me fui. Me topo con una bella mujer, que a su vez es dios. Algún distraído puede pensar que es un travesti. No es así. Me dice que el hombre está condenado a vivir. No la escucho más a pesar de que me sigue hablando y continúo caminando. Llego a las vías tapadas por la tierra y miro para ver si viene algún tren, por las dudas. Con tantos cambios uno nunca sabe cuál es el último tren que pasa en la vida. Subo al terraplén y detrás del alambrado la figura de un soldado con un perro ambos pintados de negro mate, en un cartel, me dicen que el paso está prohibido. Emprendo la vuelta para ver qué señala el exiliado General.

Premio con palabras en inglés a este blog

¿Cómo se te ocurrió escribir el blog?
Lo primero que pensé fue en buscar un artículo. Mi musa inspiradora era una cortesana de la realeza alérgica al smog. Lo culpé cuando ella abandonó el éter, aunque luego comprendí que debido a él tenía el artículo que buscaba. Tenía mucho por decir, pero era todo bla bla. El smog me ayudó a expectorar todas esas impurezas y, luego de limpiar la hoja con un pañuelo de seda, escribí: el blog.

¿Por qué un blog?
Porque cinco es poco, porque el gas vence todos los meses, porque Dios ser grande, porque bitácora nadie sabe lo que es ni cómo se escribe, porque amanece en la ruta no me importa dónde estoy me he dormido viajando y he soñado tan intenso, porque no me cuestiono la cuestión cuál es, porque a veces de vez en cuando hay veces que sólo una vez.

¿En qué se diferencia tu blog de otros?
En que éste es mío y los otros no.

¿Qué otros blogs nominarías a recibir este premio?
Este premio me lo gané en buena ley y no lo pienso entregar tan fácilmente, pero hay varios blogs muy simpáticos que se merecen premios de tal magnitud y podrían buscar el modo de nominarse.

¿De dónde surge la idea de nominarnos?
De ustedes.

¿Qué puede encontrar un seguidor en tu blog?
Oro, poros, toros; aire, baile, frailes; paz, pan, canes; sapos, copos, frascos; nubes, urbes, ubres; bonos, vinos, timos; primas, prismas, rimas; culos, bulos, rulos; risas, prisas, chispas; chipá, chupi, chapas; dunas, damas y demás.

Si “síganme, no los voy a defraudar” es una frase que nos condena, ¿por qué seguimos?
Porque queremos verificar la veracidad de la segunda parte de la misma y alcanzar alguna certeza.

¿A qué pregunta de tu blog no responderías?
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Perlas de la cultura

La gente utiliza las palabras de acuerdo al significado común que le dio el contexto sociocultural que le impartió su educación en los primeros años de existencia y esto trae aparejado alguna discordancia con ciudadanos de otras edades o latitudes, más allá de compartir idioma, debido al esquema planteado tanto en la educación pública o privada, la familia o incluso la televisión, entre otros medios. A pesar de este leve discrepar en la cultura, la globalización conceptual ha subsanado bastante esta brecha homogeneizando conceptos para que lleguen al mayor número de gente posible, simplificando la comunicación entre las partes interesadas a costa de perder interés. El hombre raramente investigará por cuenta propia el inusual origen o distinto significado que tenían muchas palabras o términos que usa habitualmente para designar algo ( lo que fuese ) que puede ser muy diferente al original o al que se le daba en otros órdenes, perdiendo así las perlas que se esconden bajo la alfombra llena de polvo de la cultura.

Por ejemplo, la palabra pija, tan común en el mundo hispanoparlante, pocos conocen uno de los empleos que se le dio. En la Grecia antigua, Calixto Pijote ( 603 a.C. ), un músico y luthier muy reconocido de Atenas, diseñó un instrumento musical muy parecido al silbato actual, y lo hizo a gran escala para venderlo en los juegos olímpicos. La gente que le compraba el instrumento musical lo bautizó con el nombre de pija, en honor a su creador, Pijote, y fue el que se adoptó durante varios años, en los cuales durante los juegos olímpicos la pija estaba en boca de todos. Con el tiempo, el sonido infernal de tantas pijas sonando en disonancia llevó a prohibir su uso y portación en dichos eventos y la utilización de la pija se volvió un ritual clandestino o de castas vulgares. Tiempo después, la cultura occidental rescató el instrumento y su utilización en estadios se hizo habitual, pero sólo una pija tenía facultad para musicalizar el evento y además se le dio autoridad sobre las acciones del mismo. Luego, su nombre se cambió a pito, porque sonaba más bonito que el original de Pijote.

Otra palabra emblemática es orto. Éste término fue empleado por los fenicios ( siglo XI a. C. ) para designar a la extremidad superior del cuerpo ( originalmente de los humanos aunque luego por similitudes se extendió a todo el reino animal ) dotada de ojos y otras características. Fue así que se erigió un monumento que estaba formado por uno de un hombre calvo, pero magnificado su tamaño diez o doce veces y apoyado sobre una mano en actitud reflexiva: era un Monumento al Orto. En aquella época, era común que todo el mundo ( según la cultura fenicia ) pensara con el orto y como el Orto. Por suerte, esa civilización no prosperó para beneplácito del resto que no tuvo que cargar con ese término de ese modo empleado, aunque muchos hayan padecido luego los síntomas fenicios.

Una palabra no menos habitual es culo. El culo ( culiaus Psittacidae ) era un ave psitacoideal muy parecida a una cotorrita que se cree que se extinguió en el siglo XIII. Sus principales y cautivantes características eran su impresionante apariencia multicolor de una brillantez inusitada en su plumaje y además tenían la facultad del habla, de la que algunos ejemplares se valían para dar cátedra, pues no sólo repetían palabras que aprendían de sus cuidadores sino que además extremaron sus dotes con una improvisación envidiable ( que finalmente lo pagaron con la extinción de la especie ). En esos tiempos, cuándo alguien admiraba el culo de fulana, hacía alusión a su cotorra enjaulada, y, a su vez, cuando se enfatizaba que mengano hablaba como el culo, se estaba elogiando su impecable dicción.

La fama ( Mongolia, siglo VII a. C. ) era una condena perpetua que se le daba a alguien por haber cometido algún delito que atentara contra la servidumbre imperial, que debía purgar con algún trabajo comunitario que nadie quería realizar, sea por vano, triste o torpe, así sea un trabajo manual o intelectual. Alguien famoso era marginal a la escena social de por vida en el reino que no le daba la más mínima importancia ni a él ni a la labor que desempeñaba. Además, se los obligaba a saber de memoria los nombres de todos los habitantes del reino y cada vez que se cruzaba con alguno, lo debía saludar por su nombre y pedirle un autógrafo. Si obtenía la firma de todos los habitantes del reino se liberaba de la fama.

Abundan los ejemplos de este tipo de tergiversación a través del tiempo y la cultura:

La aspirina ( aldea sin nombre al oeste de los Cárpatos, siglo VI a. C. ) era un veneno letal y cuando alguien pedía una aspirina era porque su dolor era insoportable y prefería la muerte.

La mierda ( Castilla, siglo XV ) era una comida apetitosa que sólo deleitaba la realeza y de un aroma único y delicioso; decirle a algo o a alguien que era una mierda era el mayor halago al que se podía aspirar, y decir que algo tenía olor a mierda era compararlo con el de aquella delicia única. Una vida de mierda era una vida de reyes y a los que pisaban mierda se los condenaba a la guillotina.

El celular ( Galia, 150 a.C. ) era una poronga; la poronga la diseñó Célulo y era un artefacto como una especie  de cajita musical que dentro tenía una vianda; la poronga acaparaba la atención de los soldados galos y les brindaba entretenimiento y alimento entre batalla y batalla; no obstante, ningún soldado lo llamaba poronga, sino celular, en honor a su creador.

En un pueblo eslavo oriental del siglo III que desapareció junto con su nombre y su historia en el lago Ladoga, el término felicidad no se conocía, pero para designarla se hablaba de ignorancia. El más ignorante en realidad era el más feliz de la comarca. Tiempo después, no se sabe qué designa ninguna de las dos palabras.

En alguna aldea sobre el Cáucaso ( siglo V a. C. ) a los imbéciles se les llamaba ministros.

En una tribu marginal de los suburbios de Babilonia ( 308 a. C. ) alternaban los términos, para designar lo mismo, el amor y la posesión. Pocos decían te amo, muchos: te poseo. Los amados eran en verdad los poseídos, y los amantes, a su vez, los posesos. La deidad amable que los protegía en su corta mitología era Poseidón, tomando el nombre de la de los griegos. En dicha mitología, el dios más alto era Lector Sagaz,  dotado de facultades propias de su divinidad.

Cualquier lector sagaz puede apreciar con estos breves ejemplos y con los que habrá encontrado en su propia investigación cómo la misma cultura distorsiona sus creaciones a través del tiempo o los medios en desmedro de la cultura misma a la que luego acceden las mayorías. Abundan infinidad de ejemplos de éste tipo, pero no sería propicio apabullar. Precisamente ahora acude a la memoria el bolazo, que era una pieza literaria o leyenda oral de una belleza indescriptible o de un valor incalculable para el espíritu, acuñado en varias poblaciones de Amerindia, en un tiempo paralelo a todos los calendarios conocidos.

Memorias

“Se me encabronaron los bronquios
se me apelmazaron los pulmones
mientras reñían los riñones
y el intempestivo intestino
se me clavó una clavícula
en la coraza del corazón.
Pisé firme el piso chino
y me afirmé en la chinela
me siento un centinela
despisté por fin la peste
y ahora abrazo la razón”.

Extracto de “Memorias de cuando me moría”.

¡Oh cabrones!

¡Oh cabrones iluminados por la pantalla!
Que esperáis certezas servidas en bandeja
y os desayunáis sucesos lejanos como almejas.
¿Acaso creéis al periodista sirviendo realidad
o dibujando imaginación para vuestra comodidad?
Ya tendréis verdad en algún personaje de Gasalla.