Tiempo de reflexiones

Bueno, estamos presenciando tiempos en que abundan las reflexiones de todo tipo, aroma y color; por lo tanto, queremos aportar nuestro granito de arena a la causa.

Luego de poner a hervir la sesera, la ebullición trajo lo siguiente:

👉Si un día precede a otro, se lo llama hoy; en cambio, si un día antecede a otro, se lo llama ayer.

👉A las cosas hay que llamarlas por su nombre: al pan, flauta, y al vino, tetra.

👉Quienes celebran que no se vendan cigarros querríamos verlos dos horas sin celular a ver si también festejan con algarabía.

👉No hay ñoquis en el Senado y hoy no cenan en Canelones. ¿Cuál es la paradoja?

👉De ilusiones mnemónicas se tejen los recuerdos del hoy.

👉El amor es al vino, lo que un túper al… El amor es albino.

👉La reflexión que iba acá quedó trunca por falta de empeño.

👉Quien empeña el corazón se empaña el espíritu.

👉El que madruga, levántase –como Lázaro- y anda ( sólo por la casa, debido al confinamiento).

Redes

Las redes nos están volviendo cada día más peloponesos.
Te lo digo con conocimiento de caries.
Pero hablar de esas cosas en las redes es al pesto.
Porque nadie usa las redes para comunicarse con ostras.
Sino para otras cosacos.
Como publicar lo que hice horacio,
Buscar algo que me haga freír,
O para despotricar contra todo un rataplán.

¡Aléjate de los libros!

Hoy quise agarrar un libro con la premisa de que “los libros no muerden” y fracasé. Es decir, agarrarlo fue todo un éxito pero a la hora de la lectura resultó un rotundo fracaso, ya que quería despejar las ideas y éstas, con porfía, no hacían más que concentrarse. Y por si fuera poco, cuando lo quise dejar en la biblioteca, derrotado, el susodicho me dio tal mordiscón con sus filosas páginas que me abrió un dedo. Aunque me dolió, podría decir que la saqué bastante barata, máxime teniendo en cuenta el título del libro: Tiburón.

Más allá de la corteza terrestre